Al margen de noticias tristes y desalentadoras, dejando de lado informaciones deprimentes y negativas, no haciendo caso a mucho de cuanto se escribe o se dice en periódicos, redes sociales, radio y televisión, es correcto resaltar un par, tan solo dos, de esos anuncios que de llegar a concretizarse, serán de gran beneficio para Puerto Plata.
Se trata primero, de la información que da cuenta de la licitación ganada – que no grado a grado – por la empresa Acero Estrella, para la construcción-reparación de la carretera turística General Gregorio Luperón.
Segundo, el anuncio –anuncio todavía – de la terminación-construcción del emisario submarino para la recolección de todas las aguas residuales y construcción de una nueva planta de tratamiento, con fondos provenientes de un préstamo al Banco Mundial.
Importantes obras que, de hacerse realidad darán nuevamente a Puerto Plata un importante sitial en el campo del turismo en República Dominicana.
En caso contrario –no tiene por qué serlo – nos sumirán más y más en la desesperanza e inacción.
Pronto nos daremos cuenta si es otro teatro-drama al que nos tienen acostumbrados. ¡Han sido tantos!
Se olvidan los que así proceden, que cada promesa incumplida se vuelca contra ellos mismos como avalancha de incredulidad, con todo y poses y sonrisas que suelen ensayar para las fotos de prensa.
Eso sí, como ha habido tantos silencios e irresponsabilidades, que nadie se atribuya haber hecho gestiones directas para la ejecución de esos trabajos.
Menos, para realizar campaña partidista en base a esos trabajos anunciados, porque luego, esos mismos oportunistas no aparecen “ni en los centros espiritistas” para responder ante cualquier “indelicadeza” como ocurre ahora con el arrendamiento del Ingenio Montellano.