“Todo eso está bien, lo de la Barrick y esas cosas. Creo que se ha ganado algo de confianza en la población”. Al menos –continuó “crea expectativas como primer mandatario de la nación y mantiene a buena parte de la sociedad y de la opinión pública con un voto favorable a su gestión”.
 
Con esas palabras me recibe doña Ruperta quien se autodefine reformista mil por mil y que por muchos años forma parte del reperpero mañanero que en los meses de enero y febrero nos reunimos dos veces a la semana en casa de Tía Cusa para hablar de todo, hasta de Misa.
 
No de misa como ceremonia sino, de Misa la gata de los vecinos de Rupe como les decimos sus amigos a doña Ruperta, que cuando está “acalorada”, no deja dormir al vecindario por el cortejo de sus barcinos enamorados.
 
Tía Cusa es del PRD. Del PRD auténtico. Por sus años –que son larguitos debe pasar de los 90s- dice que ha visto de todo en la política dominicana y de cómo “gente sin concepto ni respeto se apropian de los bienes de la patria”. Por eso lo hacen, porque no tienen lo uno ni lo otro -pensé-
 
De ocho que participábamos en el “conversao”, seis estaban de acuerdo con lo pronunciado, prometido y planteado por el presidente en su discurso.
 
Se habló de su valentía y responsabilidad. De darle otro giro al ejercicio como primer mandatario de la nación, hasta que Bobolo que se autodefine como de la guerrilla revolucionaria, preguntó cuál era la valentía de quién se hablaba si había eludido hablar, mencionar siquiera de soslayo, sobre él y los propiciadores del contrato entre el Estado y la citada empresa minera.
 
Con todo y que estaban presentes quienes aprobaron sin leer el contrato, ni siquiera el “valiente” se refirió a ellos. ¿Cuál entonces es el mérito?
 
Además –continuó Bobolo- ni por asomo el hombre del discurso se refirió a la bahía, ni a las águilas ni a los buitres, ni a los titulados ni al campesinado de allá, del sur profundo.
 
Debió ser claro y transparente como aquellas aguas… No supe de donde le viene el nombre a Bobolo…pero no es de bobo.