Por: Ramiro Francisco 
 
Hablar de la unidad de los puertoplateños con la finalidad de lograr o alcanzar metas comunes, es casi un sueño para muchos.
 
Sueño que puede convertirse en realidad si los actores que tienen que ver con el accionar comunitario o colectivo, asi lo desean y trabajan para su realidad.
 
Sabemos, que la unidad perfecta o total es muy cuesta arriba alcanzarla.
 
No obstante, la oposición constructiva tiene la maravilla y facultad, de contribuir al despertar ya que corrige, frena o acelera.
 
Es más, esa oposición constructiva sirve de importantísima ayuda a las mismas autoridades cuando estas quieren realizar un ejercicio correcto en sus funciones.
 
Los puertoplateños todos, debemos aprender de nuestros hermanos residentes en los  EUA y Canadà.
Son diez años que celebran la realización de un encuentro que los une cada vez como inmigrantes, como familias, como puertoplateños.
 
Porque es bueno recordar, que no es solo oriundo de Puerto Plata quien haya nacido en el municipio cabecera sino, en cualquier paraje, sección distrito municipal o municipio de la provincia.
 
De aquí vamos cada año a New York. Síndicos, regidores, legisladores, ejecutivos de diferentes instituciones, comunicadores, empresarios y periodistas y consideramos loable lo que realizan nuestros compueblanos.
 
Admiramos sus logros alcanzados y la unidad demostrada. Si tenemos oportunidad de dirigir la palabra a los presentes, la expresión unidad siempre estará a flor de labios.
 
No me explico, cómo podemos hablar de unidad allá, y aquí no somos capaces de dirimir civilizadamente nuestras divergencias.
 
Podemos estar equivocados por aquello de ver el horizonte con gafas de color, pero estamos convencidos que adolecemos de un liderazgo empresarial, político,  religioso y comunitario fuerte.
 
Provincias y pueblos más pequeños se han trazado metas comunes a 10, 15 o 20 años, y se trabaja de manera mancomunada y uniforme hasta alcanzarlas.
 
¿En qué cabeza cabe que en nuestra ciudad u otro municipio de la provincia se inicien obras no prioritarias ni de tanta importancia para la comunidad, en desmedro de otras que sí son necesarias?
 
¡Debido a la falta de un liderazgo empresarial, político,  religioso y comunitario fuerte!
 
¡Es hora de despertar! Llega el momento del cambio de actitud, del pensar en no actuar solo en busca de nuestro propio beneficio. Sepamos que quienes nos mantienen divididos –a veces por nimiedades -  son los mismos que hacen lo indecible para que permanezcamos esclavizados y a merced de ellos como simples fichas del tablero.