Es, más o menos, lo que decía y repetía Bosch en los tiempos fundacionales del PLD.

 

Y es como para preguntarse qué es eso de “autoridad moral” y por qué es tan necesaria.

 

Porque conocemos la autoridad vertical que se ejerce desde tal o cual posición gubernamental. Que es burocrática y relativa al cargo. Que presume con yipeta negra y chofer y celular incluidos.

 

Y sabemos de la autoridad social, la que viene con el estatus y que acompaña siempre a las clases altas. Y conocemos la autoridad policial/militar que se impone ya sabemos por qué modos.

 

Pero la autoridad moral es mucho más seria y poderosa que aquéllas.

 

La autoridad moral viene sobretodo de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

 

Es la que permite que en momentos determinados se pida aportes, sacrificios, iniciativas a los pueblos o a determinados sectores y éstos respondan afirmativamente a los reclamos de sus gobiernos.

 

Lo contrario ocurre cuando los pueblos o los sectores sociales a que se apela advierten que hay divorcio entre el decir y el hacer y se pide sacrificio de un lado, pero no del otro.

 

Viene el problema de la legitimidad de las acciones.

 

Bosch sabía muy bien lo que nos decía. Él hablaba precisamente desde ese púlpito de su autoridad moral.

 

Sin ella personas e instituciones caen usualmente en el vacío.

 

Fuente: www.perspectivaciudadana.com