No es muy usual encontrar personas capaces de decirte lo que sienten, a sabiendas de que lo que te digan, no puede gustarte.
 
Son seres extraordinarios que te empujan a seguir, su aliento es tan grande que te despiertan el coraje, te dan sus manos y te sostienen y  a veces  ni te das cuenta.
 
Esas manos amigas, viven sin prejuicios y nos lo hacen  saber cada vez que tienen la oportunidad, son esas personas especiales que no  juzgan, ni  acusan, sencillamente se llaman amigos.
 
Acércate  a quienes se quedan  a tu lado, cuando todos se van, cuando nadie está te  tienden la mano...Aquellos que, aún lejos, hacen un espacio para ti…
 
Es verdad que esos tiempos de incertidumbre se vislumbran tanto en nuestras vidas como en el resto del cuerpo social que nos rodea, y sin esa mano solidaria que nos apoye ,las luces del futuro serán un destello pasajero, en este laberinto que nos sostiene.
 
Gracias a Dios que nos dejó de consuelo su presencia, quizás en las manos de un amigo, quizás en la presencia de un vecino solidario o en la imagen de aquellos que de verdad nos quieren para bien.