Hace apenas horas mientras comentaba junto al ingeniero Jiménez Messón en MATINAL 3 este lanzó una interesante idea, que deseamos compartirla con nuestros lectores.

 

Conoce usted a cabalidad el  número del teléfono de por lo menos tres de sus más cercanos vecinos? ¿Como es posible? Sabe el número del teléfono de dos familias cercanas a su vivienda? Es mas, tiene usted a mano UN SOLO UNO de los  números de los teléfonos de sus vecinos?

 

Cuando el ingeniero Messón hablaba de estas cosas, confieso que  me culpaba y hasta en el fondo hubiera deseado que no siguiera con el tema solo porque yo mismo no sabía el número telefónico de cualquiera de nuestros vecinos.

 

Pero …cómo es posible que sea así, si nosotros tenemos cerca de treinta años viviendo allí? Que nos sucede como seres humanos? Desinterés, orgullo, cultivamos el aislamiento?

 

Es posible que el fenómeno sea multicausal. Tal vez sea que por la misma desconfianza reinante, nos rehusemos a dar el número de nuestro teléfono. Puede ser que la existencia de personas molestosas, el temor a recibir llamadas equivocadas a altas horas de la noche…ponga usted otros motivos, nos conduzcan hasta la ahora no acertada decisión.

 

Ante una urgente e imperiosa necesidad a cualquier hora del día o la noche…cuando se tiene la certeza de que uno o más  gatos no de cuatro patas anda merodeando o ya dentro del patio…cuando se da cuenta que están forzando puertas y ventanas …cuando la prisa de llevar a alguien de urgencia al médico en horas de la madrugada…si sentimos la presencia de un fuego cercano o en nuestra propia vivienda…entonces y quiera Dios que no nos ocurra…nos daremos cuenta de cuán importante es tener a mano uno o dos números telefónicos de nuestros vecinos más cercanos.

 

Aquella conversación logró ponerme sobre-aviso y reconocer lo importante que es realizar algún planteamiento en la búsqueda del bien común. Si alguien modifica sobre el particular su forma de actuar y obtiene cono nosotros uno o dos de esos números telefónicos, poco a poco estaremos caminando hacia ese tesoro perdido como seres humanos.