Los altos índices de inseguridad ciudadana que era negado por casi todas las autoridades del presente gobierno bajo el alegato que era percepción de los periodistas y medios de comunicación, ha devenido, en un serio problema nacional.
Fueron muchos los funcionarios del gobierno central, algunos de décima categoría y comunicadores pagados para soplar o callar, que al maquillar números citando estadísticas inventadas minimizaban la situación desbordante de inseguridad en las calles, templos, carreteras, tiendas, supermercados, bancas de apuestas…y hasta en nuestras propias casas!
Reuniones aquí, foros allá, charlas, conferencias, talleres y encuentros para tratar sobre inseguridad ciudadana con los ricos y pobres, empresarios y juntas de vecinos, hoteleros y dueños y directores de medios…y cada vez peor!
Habla el Cardenal, sacerdotes y pastores evangélicos se quejan desde el púlpito. Se cambian los horarios de reuniones en las iglesias. Hay miedo de andar en las calles!
El hacerse el ciego, sordo y mudo así como negar la situación, era la respuesta de muchas autoridades mientras que otros osados sinvergüenzas lo hacían con una sarta de mentiras, porque nunca han sentido el “friíto” de sentir pasos detrás de uno cuando se camina por una calle oscura y solitaria.
“Autoridades” que no han sentido nunca el temor, la aprehensión, el nudo en la garganta, el miedo que se siente cuando te mandan a parar personas vestidos de militares o policía, en una carretera solitaria de noche o de día.
Dicen que hay remedios peores que la enfermedad y más, cuando son enfermedades descuidadas por pacientes tercos como mula…que solo van a la consulta médica cuando tienen encima el olor de la muerte.
Tal vez muchos de quienes nos leen tienen la dicha de no haber visto nunca un ratón en su residencia. No saben por tanto, lo que es tener “una colonia” de ellos acabando con tó.
Roen la ropa, los alimentos, defecan y orinan por doquier dejando el grave peligro de contraer la temida Leptopirosis. Cuando existe esa desesperante situación, los culpables no son los ratones. Si hay culpables, son los dueños de casa que permitieron tal crecimiento o proliferación y por igual, los gatos que muchas veces se ponen a coquetear, jugar y hasta a “ver tv con los ratones”.
Una chispa, puede encender un gran bosque. Si cuando empieza el fuego la autoridad encargada de sofocarlo se descuida y espera a que se expanda al confiar plenamente en su adiestrado personal y los equipos y tecnologías, de seguro que el problema crecerá, tendrá que emplear más personal y se duplicará el tiempo de trabajo.
Es posible que logre sofocarlo. Aunque hay fuegos que queman por debajo…
Mil 500 militares para prevenir y combatir la delincuencia e inseguridad ciudadana. ¿Hay acaso más de mil 500 policías en labores de baña perros, choferes de funcionarios y legisladores que han hasta olvidado sus deberes y hasta de saludar correctamente a sus superiores?
Falta carácter para hacerles volver a las filas policiales y decir “a su orden señor”?