Esta carretera une a Puerto Plata con Samaná, pero en el espacio comprendido entre  Playa Dorada y el Estadio José Briceño, carece de alumbrado y en horas nocturnas se convierte en la “boca un lobo”, porque las bombillas de los postes que iluminan esta vía están quemadas.

 

Personas consultadas al respecto dijeron a redactores del periódico puertoplatadigital.com, que siente temor de circular por esta carretera debido a la espantosa oscuridad que se observa en el tramo Playa Dorada La Rotonda que da acceso al Estadio José Briceño, de esta ciudad.