En el chequeo a Casimira Almonte, quien arribó al puerto local procedente de la isla Providence donde lleva más de diez años residiendo legalmente, participaron además, inspectores del departamento de Migración en la Costa Norte.

 

Almonte, la cual se mostró “bien molesta por el trato recibido de las autoridades de la Marina de Guerra y de Migración” dijo que reside en isla de Providence y decidió venir a su pueblo por la vía marítima, para evitar el rigor a que son sometidos los pasajeros que viajan o llegan por el Aeropuerto Internacional “General Gregorio Luperòn” de Puerto Plata.

 

Incluso, se mostró indignada porque las autoridades de Migración procedieron a  cobrarle unos US$20.00 (RD$500.00 al cambio de la tasa actual pesos por dólar), impuesto que se cobra a los dominicanos que regresan nuevamente del exterior a su país de origen.

 

Almonte la tarde del jueves último arribó al puerto local procedente de isla Providence, acompañada de su esposo Ernest Williams y dos hijos menores, aprovechando la travesía que realiza el barco Schatz Aransas Pass II, porque ninguna línea aérea accedió a transportarla por su estado de sobre peso.

 

La curiosidad se apoderó de las personas que acostumbran a visitar el puerto de esta ciudad al observar el gran aparataje que montó la Marina de Guerra para esperar la llegada de dicha embarcación en que llegó la señora Almonte, la cual de inmediato fue sometida a intensos chequeos porque se creyó que había llegado cargada de drogas dado el gran volumen de peso que presenta su anatomía física.