PUERTO PLATA.- Debido a que con el transcurso del tiempo la pintura y otras partes de la estructura física de la catedral San Felipe Apóstol de esta ciudad lucen deterioradas, en este mes de agosto se inició una campaña para captar recursos en pos de darle mantenimiento al principal templo católico de Puerto Plata.
La iniciativa fue anunciada por el padre Edward Gilbert quien es el vicario de la hermosa catedral local, la cual definió como “un patrimonio donde la comunidad cristiana celebra el misterio de la fe y se alimenta de los sacramentos, por lo cual es un responsabilidad de todos mantenerla limpia y bella”.
El sacerdote explicó que en este mes de agosto han querido empoderar a la comunidad para que nos ayude a quitar las telarañas que se cumulan en la parte mas alta de la iglesia catedral, cuya cúpula central es casi inaccesible, además de pintar las áreas donde se nota cierto deterioro y reemplazar las ventanas que se encuentran en mal estado.
Para los ciudadanos interesados en realizar donativos o facilidades de pintura, andamios u otro medio para que obreros puedan subir a quitar las telarañas además de pintar las áreas muy altas, pueden comunicarse con el padre Edward Gilbert al teléfono (809) 481-8113 y así en un acto de fe pueden contribuir a cuidar el ornato y la belleza del principal templo católico de toda la provincia.
Un poco de historia
Se recuerda que el templo que hoy existe, fue construido por el ingeniero Tancredo Aybar Castellanos por mandato de Trujillo en el año 1956 y tras el terremoto ocurrido en septiembre del 2003, su estructura física sufrió cuantiosos daños y agrietamientos hasta el punto que su campanario y cúpulas principales se cuartearon siendo sometidas a una profunda reparación por el Gobierno.
En 1999 dicho templo fue convertido en catedral al ser elevada a la categoría de Diócesis ya que su fundación data del 1502, pero no fue sino hasta 1870, con el trabajo del presbítero Pedro Tomás de Mena, cuando comenzó a construirse el templo y al concluirse en 1879, tenía una hermosa fachada, adornada con madera importada y un vistoso forraje de zinc.
Pero en el 1863, el templo de Puerto Plata fue destruido por las llamas del llamado “Incendio Patriótico” que provocaron intencionalmente los restauradores para hostigar a las tropas anexionistas españolas.