PUERTO PLATA.- El comité de lucha integrado por los líderes comunitarios y religiosos de los sectores Padre Granero, Bello Costero y La Laguna, se desligaron de las acciones subversivas que se produjeron ayer frente al edificio de oficinas gubernamentales mientras se realizaba una manifestación en demanda de reivindicaciones.
Según informaron varios residentes en esas barriadas, el motivo de la marcha que partió desde la explanada del estadio José Briseño, fue para demandar que las autoridades de Educación en Puerto Plata expliquen por qué a casi un año de que se aprobó la construcción de una escuela primaria y una guardería infantil, todavía no se ha dado el primer picazo para iniciar esas edificaciones escolares que se necesitan con urgencia.
Acotaron que la agenda de esa manifestación, tenía contemplada terminar esa manifestación frente a la sede de la dirección regional de Educación, pero que los dirigentes del Comité Pro-Puerto quisieron continuar con la marcha hacia las oficinas de la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Plata (CORAAPPLATA) a los cual ellos se negaron, razón por la cual se produjo “un molote” que fue preciso la intervención de agentes policiales para mantener el orden público.

Durante el fragor de esta manifestación que tuvo su punto más álgido en la intersección de las calles Antera Mota y Separación, el presidente del Comité Pro-Puerto; empresario José Polanco, le solicitó a los líderes comunitarios y religiosos de Padre Granero, Bello Costero y La Laguna que les acompañarán a la CORAAPPLATA donde entregarían un documento en donde repudian la privatización del área comercial de esa institución regente de los servicios de agua potable y alcantarillado sanitario en esta provincia.
Empero, la solicitud de Polanco no fue aceptada por el comité de lucha de Padre Granero, ya que según indicaron esa acción no estaba contemplada en la agenda debido a que en esa manifestación participaban decenas de niños, amas de casa y miembros de iglesias cristianas los cuales no iban a ser expuestos a ser maltratados en dado caso de que se produjera una situación de impredecibles consecuencias.

La situación llegó al extremo de que varios manifestantes de manera imprudente acusaran a los directivos del comité de lucha de los sectores Padre Granero, Bello Costero y La Laguna de supuestamente recibir dinero para no protestar en contra de la privatización del servicio de agua potable, pero estas ponderaciones fueron refutadas por los organizadores quienes advirtieron que su lucha solo llegaba a ese lugar donde pidieron a la Policía Nacional y de la Fiscalía de Puerto Plata, el cierre definitivo de los centros de expendio de bebidas alcohólicas, conocidos, como “Daikirys”, los cuales según la muchedumbre perturban la paz ciudadana en esas comunidades.