PUERTO PLATA.- Hoy 5 de diciembre del 2013, se cumplen 521 años de que el almirante genovés Cristóbal Colón “descubre” o encuentra la isla que los indígenas llamaban Haití o Quisqueya y la bautiza con el nombre de La Española.
 
Este acontecimiento se produjo luego de que en su primer viaje, Colón obtuvo informes con los indígenas que habitaban en ese entonces la isla de Cuba, de que navegando en dirección hacia el Este se encontraba otra isla llamada Quisqueya.
 
Precisamente, el navegante se dirige en esa dirección y el 5 de diciembre de 1492, en los días finales de su primer viaje a "las indias", Cristóbal Colón y sus compañeros encontraron que la isla estaba habitada por una gran población de amistosos indios Taínos (Arawacos), quienes le dieron la bienvenida a los exploradores.
 
Colón estableció un asentamiento improvisado en la costa Norte, cerca de la ciudad actual de Cap Haïtien (Cabo Haitiano), el cual llamó La Navidad por ser edificado el 25 de diciembre, para cuya construcción usó los restos de la carabela “Santa María” la cual se  había encallado en un arrecife coralino y esto provocó que la nao zozobrara allí.
 
Según apunta la crónica histórica, la tierra encontrada era fértil, pero la mayor importancia para los españoles fue el descubrimiento del oro que podía conseguirse por trueque con los nativos, quienes se adornaban con joyas, o extrayéndolo de los depósitos aluviales de la isla.
 
Los taínos inicialmente fueron amigables hacia los españoles, pero estos nativos liderados por Caonabo el cacique de Maguana, respondieron violentamente contra la intolerancia y abusos de los europeos recién llegados, resultando destruido el fuerte de La Navidad y todos sus ocupantes asesinados por los indígenas.
 
Cuando Colón regresó a la Hispaniola en su segundo viaje en 1493, encontró que la Navidad había sido arrasada y eliminados sus habitantes, pero no era fácil detener el interés de la corona Española de expandir colonia allende de los mares razón por la cual por decisión de Colón se estableció más al Este un segundo asentamiento, que fue llamado La Isabela, cuyas ruinas están ubicadas en la jurisdicción territorial de esta provincia de Puerto y precisamente esa villa fue la primera ciudadela de América donde se oficio la primera misa y se estableció el primer ayuntamiento del Nuevo Mundo.