RESALTAN DEFENSA IGLESIA CATÓLICA SISTEMA EDUCACIÓN, JUSTICIA SOCIAL
La Conferencia del Episcopado Dominicano valoró su compromiso con la Educación dominicana a lo largo de sus 500 años de existencia, al tiempo que ponderó su defensa de la justicia, recordando que en determinado momento ha tenido que asumir posiciones difíciles frente a los gobiernos que ha tenido el país.
En su carta pastoral con motivo al Día de la Altagracia, Patrona de la República Dominicana, el máximo organismo de la Iglesia Católica dice que ante la precariedad constante del sistema educativo y de salud se ha manifestado como una Iglesia comprometida con las necesidades sociales de la nación, en particular en la educación y la salud.
“Hay que destacar la presencia en la educación desde los mismos inicios en las escuelas conventuales, en particular la de los franciscanos en La Vega, donde estudió el rebelde Enriquillo; las tres universidades del período colonial y el Seminario del período republicano que abrió sus puertas a toda clase de estudiantes. En la segunda mitad del siglo XIX”.
Agrega que el período de grandes convulsiones políticas y sociales, el Padre Francisco Javier Billini pudo desarrollar diversas obras educativas y de salud, entre las que cita el Colegio San Luis Gonzaga, centro de estudios de la intelectualidad y cantera de vocaciones sacerdotales.
De igual forma, la carta pastoral señala las escuelitas que existieron en todo el siglo XIX y hasta bien entrado el XX, dirigidos por profesores y buenas mujeres católicas que ofrecían los conocimientos rudimentarios a niños y niñas en un momento en que el país no estaba en condiciones de ofrecer una educación más formal.
“Cuando la opción preferencial por los pobres, las energías educativas de la Iglesia se pusieron a disposición de los sectores excluidos, convirtiendo sus colegios privados en Oficializados y asumiendo escuelas y politécnicos públicos en barrios y pueblos. La labor educativa ha pasado de inferior a superior universitaria y la ofrece desde nueve centros universitarios”
En cuanto a la Salud, dice que ha sido siempre preocupación de la Iglesia, desde los tiempos coloniales en el Hospital de San Nicolás, de San Andrés y de San Lázaro.
Subraya las obras de salud creadas por el Padre Billini, la llegada de las Hermanas del Cardenal Sancha, las Mercedarias e Hijas de la Caridad.
Mediación y compromiso con la Justicia
La Carta Pastoral resalta el compromiso de Iglesia con función civil profética y mediadora en una sociedad que no encuentra su institucionalidad y vive expuesta permanentemente a la inestabilidad.
“Desde el Sermón de Montesino y la figura de Fray Bartolomé de las Casas hasta nuestros días, la asunción de la responsabilidad y peso del gobierno civil y la de la mediación social y política ha sido labor difícil y poco grata, en orden a garantizar el buen gobierno y la justicia. Fue el caso de los frailes Jerónimos y el de los Obispos Fray Luis de Figueroa y de Don Sebastián Ramírez de Fuenleal”.
Agrega que en esa lucha por la justicia viene de lejos, citando el Sermón de Montesino estimuló el genio de Vitoria en Salamanca y a través de él dio inicio al Derecho Internacional. En él se inspiraron las posteriores luchas de otros frailes y Obispos dominicos.
Recuerda el gesto de los dominicos a lo largo de los años en momentos cruciales de su historia, en protestas, sermones, y de manera especial, en el de las siete palabras y en las Cartas Pastorales.
“La presidencia del P. Fernando Arturo de Meriño (1880-1882) se explica como un recurso para mantener la paz. La de Monseñor Gustavo Adolfo Nouel (1913) no fue sino un intento de alternativa al caos de las luchas caudillistas en los inicios del siglo XX. Se debe reconocer el servicio de mediación de Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito y de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), bajo el liderazgo de Mons. Agripino Núñez Collado”.