A la  estructura  sólo la  sustentan los  pilotillos  de  aceros,  que  desarropados y  torcidos,  avisan  y se quejan  de que ya no pueden  más  con el puente.

 

Y es  que  el  puente cumplió  su vida  útil, como  lo demuestra su progresivo  deterioro, su estrechez  para  la  demanda  vehicular del  día a  día,  y los  más  de  30 años  transcurridos  desde   su construcción.

 

Las imágenes de las bases del puente  asustan, sobre todo  por el caudal  del río que  tiende a aumentar  en volumen  y fuerza  durante  la temporada ciclónica, lo que nos hace  pensar en la posibilidad, de que  en un momento,  la carcomida  base  no  resista la embestida de  una corriente de agua, o sencillamente el peso  de los  años y su actual  deterioro.

 

Pero esto parece  no importar  al ministro de Obras  Públicas, Víctor  Díaz  Rúa,  quien  no  cumplió  con la  orden  de  evaluar las condiciones  de la  estructura, y así determinar  si procedía  la reconstrucción o  construcción de una nueva, emanada  del Consejo de Gobierno  encabezado por el presidente  Leonel  Fernández  el 3 de diciembre del  2007, en  Cotuí.

 

No queremos vivir  el traumático episodio  del  probable derrumbe de este  puente y sus  desagradables  secuelas, por lo que apelamos  al  Ministerio de  Obras  Públicas  y Comunicaciones  para que lo  antes  posible, intervenga  el  puente  y al menos  prolongue su vida  y evite  su colapso  definitivo.

 

Señor  ministro ¡repárelo que se  va  a caer. A través de pequeños objetivos, se obtienen grandes resultados.


Colaboración de: Radhamés Pérez
Editor & Fundador www.comederoarriba.com