Cabrera, quien tiene unos treinta años dedicado al negocio de la venta de pollos, “apenas consigue para mantener su familia, porque según dijo, los negocios se han ido a la quiebra”.

 

Aunque ha sido un microempresario de éxitos, Cabrera atribuye esta situación, a que el gobierno no ha sabido enfrentar los problemas económicos que vive República Dominicana.

 

Dijo que en los años que instaló su negocio de venta de pollos ganaba suficiente dinero para mantener sus hijos y apartar “algunos pesos para el ahorro del futuro”, sin embargo, en la actualidad no podemos hablar de esta manera, porque los cuantos no sabemos dónde han ido a parar en este gobierno”.

 

Cabrera se considera”hombre de  fe porque siempre cree en Dios, por lo que entiende que el éxito que ha tenido en su negocio se debe a que jamás piensa en que otros instalarán este tipo de actividad comercial, para hacernos competencia”.

 

Explicó  que inicia su faena cuando los rayos del sol comienzan a rayar el alba en las primeras horas de cada mañana, incluso a estas horas comienzan a  llegar los tradicionales compradores de pollos.

 

Cabrera admite que “para nosotros no existen tiempos malos, porque mantenemos nuestra venta de pollos a pesar de que reconoce que esta actividad ha mermado en los últimos días”.

 

Aconsejó  a los jóvenes que se han incertado en el mundo de las drogas, que “bajen el lomo para que se pongan a trabajar y estudiar porque de esta manera se convertirán en hombres productivos para la sociedad dominicana.