En el nivel macro, el principal observatorio de España es el Instituto de Estudios Turísticos, que es donde se maneja todas las estadísticas del país. Es el punto de referencia básico para la toma de decisiones de la administración, de las empresas.

 

Explicó que la Secretaría de Turismo de la Nación (Sectur), lobby turístico donde están las grandes compañías turísticas españolas como: Barceló, Sol Meliá, Iberia, es una herramienta similar al observatorio, pues generan información, no tanto de análisis de la demanda, sino más bien en el término de responsabilidad empresarial.

 

Juan Ignacio Pulido manifestó sus consideraciones durante el taller: “El Observatorio Turístico, una herramienta para la competitividad y la Gestión Sostenible del Turismo”, realizado en la Exposición Comercial de ASONAHORES, y auspiciado por USAID, DSTA, CDCT, la Universidad de George Washington y PUCMM.

 

Agregó que el Sectur usando la metodología y los propios técnicos del Foro Económico Mundial, sacó un análisis sobre competitividad de destinos, porque le interesa saber la capacidad de competir que tienen las plazas donde están sus empresas; y por tanto si es una herramienta válida para plantear lo que se va hacer durante el próximo viendo las necesidades de cada sector, dónde se ha fallado, donde detectamos un error, qué tipo de mercados nos gustaría analizar.

 

Puso como ejemplo, que si en este momento vienen muchos italianos a República Dominicana se debe analizar porque empiezan a venir, qué está pasando en Italia, por qué visitan un lugar y otro no, y si al investigar nos damos cuenta de que hay un tour operador detrás de esta visita, convendría entonces que ese tour operador opere también en otras zonas.

 

Para lograr el cambio que a merita el turismo es necesario que cada sector plantee sus necesidades, y luego se trabaje el entorno: “República Dominicana es una isla, pero no está aislada, -no somos una z en el mundo-, por lo que hay muchos destinos que compiten, pero también hay otros a los que podríamos unirnos, y tendríamos que generar un producto de más clientes, por ejemplo: Miami-Dominicana. También sería interesante desarrollar un turismo cultural que aún no se ha trabajado a sabiendas de todo el potencial que tiene Santo Domingo. Entonces podríamos enlazar esa historia con Colón y Genova para mover un gran fuljo de turistas sin tener que hacerle competencia al turismo de sol y plaza”, precisa Pulido.

 

Otra opción que planteó el catedrático en este taller auspiciado por USAID, DSTA, CDCT, la  Universidad de George Washington y PUCMM, es trabajar el turismo de naturaleza, no para competir con Costa Rica, sino para posicionar el país en determinados segmentos y  tipos de clientes; y para que otro grupo de empresarios que no están especializados en estos temas trabajen con pequeños grupos en otras tipologías turísticas. “Eso sí lo hace el observatorio en el que participa todo el mundo: empresarios, políticos, profesores y personas de otras áreas que se reúnen a intercambiar ideas, opiniones en torno al tema, su dinamización frente a los fenómenos que se viven actualmente”.

 

Juan Ignacio Pulido, quien además es consultor de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), puso el ejemplo de su país, España, que en el ámbito turístico tenía problemas que se han agravado con la llegada de la crisis, por lo que asumieron la idea de trabajar el plan Horizonte 2020, en el se plantea las dificultades que tenían para competir en algunos destinos.

 

“Para mucha gente, la solución a la crisis es gastar mucho dinero en promoción, llegar a más mercados de origen, intentar atraer a más turistas, pero debemos analizar si nos interesa seguir compitiendo en la estrategia de volumen o nos interesa que vengan menos turistas y que gasten más. Si elegimos la última opción mejoraríamos uno de nuestros grandes problemas al consumir menos recursos y aliviar la capacidad de carga, la limitación de espacio”, indicó.

 

Asimismo, añadió que es necesario saber qué tipo de clientes alemán, británico o americano queremos que visite el país; porque probablemente no hay que gastar más dinero en promoción, pero si cambiar el tipo de promoción, “para eso el observatorio es de gran utilidad, porque nos permite juntarnos a pensar en el tema que ya habíamos pensado de manera individual, y que al hacerlo juntos siempre salen acciones positivas a emprender”.

 

Precisó que en ese caso el observatorio es una herramienta de mucha utilidad porque es un foro en ebullición, en el que la gente opina, participa, da su visión, y en el que surgen ideas para sacar adelante el nuevo plan a favor del turismo. Al final, los políticos y los empresarios terminan entendiéndose un poco más, y salen ideas claves de lo que se debe hacer en los próximos seis meses, que en definitiva es por ahí que todos debemos caminar. “Deja de ser una herramienta valida cuando se convierte en una rutina, cuando todos los meses sacamos lo mismo, con la misma metodología, cuando no nos renovamos”.

 

El especialista español en Economía del Turismo, puntualizó que el observatorio debe tener un equipo coordinado, con una persona que lidere el proceso, otra que se encargue de la parte técnica, de la aplicación de la metodología, de la recepción de la información, de las opiniones que se generen, y para que se logre el objetivo de las responsabilidades, porque el prestigio del observatorio es que todo salga bien.