Incluso, ambos antisociales previamente habían amarrado al propietario de la vivienda  con el propósito de raptar a ambas victimas, incluyendo  un recién nacido.

 

La Dirección Regional Norte de la Policía Nacional en un comunicado de prensa entregado a redactores del periódico puertoplatadigital.com, señala que las dos personas ultimadas por la patrulla policial fueron el dominicano Rogelio Sena Batista (Bobito) y el nacional haitiano Tutú Pie.

 

El vocero de la institución del orden público, coronel licenciado Jesús Cordero Paredes señala en dicha información que el operativo para la captura de ambos delincuentes fue  dirigido por el jefe de la Dirección Regional Norte de la Policía Nacional, General de Brigada Pablo Almonte Morales.

 

Sostiene que Sena (Bobito) y Tutú se presentaron en las primeras horas de la madrugada de este lunes a la vivienda de Ramón María Ramos, ubicada en el sector Loma Blanca en Sosúa, a quien amarraron para posteriormente raptar a la esposa de éste Elizabeth López Sena y un recién nacido de cuatro meses.

 

Sin embargo, vecinos de la pareja de esposos que escucharon el clamor de Ramos, procedieron a prestarles auxilio, llamando por la vía telefónica a la Policía en Sosúa, lo que provocó que se presentara al lugar una patrulla para proceder de inmediato a la búsqueda del niño y la señora raptada.

 

Ambos plagiados fueron localizados posteriormente próximo al indicado lugar, mientras que los raptores al notar la presencia policial la emprendieron a tiros contra la patrulla, ocasión que aprovecharon los agentes para repeler la agresión resultando ambos delincuentes heridos por arma de fuego, que les produjeron la muerte.

 

La patrulla policial encontró en poder de ambos delincuentes un machete y una escopeta Mossberg, calibre 12, marcada con el número MV01218F, con tres cartuchos mutilados, la cual portaban sin documentos, incluso con esta arma enfrentaron a los Policías.

 

La secuestrada López Sena fue maltratada por sus captores, los cuales le produjeron traumas leves en la cara y  arañazos en ambos pies.

 

Informaciones recogidas por los periodistas en el lugar de los hechos dan cuenta que estos malechores mantenían en zozobra  a los habitantes de dicha comunidad, incluso se dedicaban al robo de animales, los cuales descuartizaban y luego comercializaban.

 

Además, habían violado sexualmente a una señora en este sector del municipio de Sosúa.

 

Ambos cadáveres fueron enviados al Instituto Nacional de Ciencias  Forenses en Santiago para los fines correspondientes.