Esta actividad, como es natural, le representa a éstos menores, ganar o hacerse de unos cuantos pesos.

Sin embargo, en muchas ocasiones se ha observado como éstos menores arriesgan sus vidas para llevar a cabo esta faena remunerativa.

 

Limpiar cristales de vehículos es tarea común para grupos de niños debajo de los semáforos instalados en  la avenida Manuel Aurelio (Manolo) Tavárez, próximo a la entrada del Hospital “doctor Ricardo Limardo”.

Estos menores no asisten a las escuelas, la mayoría son iletrados, otros en cambio abandonaron sus estudios primarios, para salir a las calles a “buscársela” porque “la situación económica esta dura” y sus padres no pueden mantenerlos.

 

Este grupo de hasta 10 niños se ve acompañado la mayoría de las veces por jóvenes y adolescentes, los cuales de manera sincronizada esperan los cambios de luces de los semáforos, para con una velocidad meteórica y con agilidad felina, proceder a limpiar los vidrios de los vehículos.

 

La Ley 136-03 (Código del Menor) penaliza de manera contundente el trabajo infantil en la República Dominicana, sin embargo, las autoridades judiciales no aplican estos fundamentos en el caso de estos menores que realizan faenas de limpiar cristales debajo de los semáforos instalados en calles y avenidas de Puerto Plata.

 

Abogaos consultados al respecto por redactores del periódico puertoplatadigital.com, dijeron que estos menores que se dedican a limpiar los cristales de los vehículos, aunque provienen de hogares de bajos ingresos económicos, pueden ser rescatados por las autoridades para retornarlos a los centros educativos públicos.

 

Explicaron los profesionales del Derecho que muchos padres abandonan a su suerte a sus hijos, los cuales se ven en la obligación de  ingeniárselas por su propia cuenta para poder subsistir en esta sociedad, la cual le niega hasta el derecho a comer y vivir decentemente.

 

Señalaron que muchas veces estos menores incurren en acciones que los convierten en potenciales delincuentes.

 

Estos niños y adolescentes escenifican frecuentes peleas, porque en su mundo, “no hay espacio para las debilidades y el miedo”, ya que cada uno trata de controlar un determinado punto por donde frecuentan más vehículos.

 

Limpiar algún cristal representa para uno menor de éstos recibir una buena propina (dádivas), de parte de cualquier dueño o conductor de vehículos, públicos o privados.

 

Esta riesgosa labor la ejecutan estos menores bajo un sol abrasador en tiempo de alta temperatura.

 

Al conversar de manera confidencial con Pablito (nombre ficticio), uno de los niños limpia cristales de vehículos, confesó que son reclutados por personas adultas, quienes al final reciben los beneficios económicos que obtienen por estas labores, recibiendo en cambio, un porciento que califican de infimo.