Santana Ruiz dijo que estas autoridades prometieron ayudarla  a prolongar su afectada vida, pero hasta ahora no han cumplido con sus promesas.

 

La atribulada mujer, quien cumplirá el próximo cuatro de febrero doce años afectada de la letal enfermedad, adquirió el sida tras una violación sexual, mientras laboraba en una residencia de la provincia La Altagracia, Higüey.

 

Esta se quejó de que el alcalde del municipio de El Seibo, Gerardo Casanova Jiménez, al no designarla como barrendera en las calles de esta comunidad, para ella solventar sus gastos personales.

 

Negó que haya recibido ayuda del Ministerio de Salud Pública; el Patronato de Lucha contra el Sida y otras instituciones oficiales.

 

Aclaró que sólo está recibiendo ayuda del grupo Punta Cana, el cual le proporciona una compra mensual, pero que este mes no la ha recibido, por lo que dijo estar pasando hambre en estos días.

 

“Nadie me quiere dar trabajo, quiero ganarme con el sudor de mi frente mi comida, pero la sociedad de El Seibo sigue rechazándome, el alcalde municipal no me da nada”, dijo entre sollozos la sufrida  mujer.

 

Apeló a la sensibilidad de la Primera Dama de la República, doctora Margarita Cedeño Fernández, para que le ayude a construir una vivienda, debido a que está viviendo arrimada en la casa de una hermana de madre, que ya la ve como una carga en sus gastos diario.

 

Dijo que duerme en una cama porque se la regalaron médicos que prestan servicios en Punta Cana, pero que la falta de alimentos, vitaminas hacen de su vida más tortuosa y triste.

 

“Quiero un trabajo, no quiero depender de nadie, así puedo comer y comprar los medicamentos que me hacen falta para prolongar mi vida”, Santana Ruiz.

 

Esta cuenta con unos 37 años de edad, de los cuales lleva doce de ellos con el virus del Sida.

 LA HISTORIA

 

Santana Ruiz,  es una mujer nacida en 1973, en el histórico e hidalgo municipio de El Seibo, pero hace unos once años fue violada sexualmente por el hijo de la propietaria de la vivienda donde laboraba como doméstica en Higüey, quedando infectada del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

 

Pero ahora revela que el rechazo de la sociedad y su propia familia, la van matar más pronto que la enfermedad.

 

En medio de sollozos y la impotencia, la estigmatizada mujer, pidió al Presidente Leonel Fernández una ayuda económica permanente para vivir los años que le quedan de vida, tras indicar “mi muerte es segura pero quiero recibirla con la paz de saber que tengo un techo seguro y que me alimento dignamente”.

 

Explicó que en El Seibo donde tienes varios años viviendo es rechazada por muchas personas, que a sabiendas que saben de su quebranto no la ayudan para prolongar su estadía en la tierra.

 

La dama, que nunca procreó hijos y que es rechazada hasta por su propia madre, vive de la caridad pública, ya que se ha lanzado a las calles y al comercio de El Seibo como pedigüeña, “para no dejarme morir de hambre”.

 

“Tuve que cambiar la aplicación de los retrovirales que me daban en el hospital Teófilo Hernández, El Seibo para el hospital regional Antonio Musa de San Pedro de Macorís, porque una enfermera se cogió con decirme que yo le salía cara al gobierno y que debía morirme lo más pronto posible”, explicó en declaraciones exclusiva que su drama en la tierra se hace más difícil, porque para viajar a San Pedro de Macorís necesita dinero para el transporte, lo que se le hace difícil obtener porque la gente “me dice que pido muchos y que ya debo morir, para molestar meno”.

 

“El dolor más grande que tengo de la sociedad, es que no comprende lo que estoy sintiendo en mi alma, que se destroza no por el quebranto que tengo, que lo conseguí involuntariamente, sino porque me rechaza como un estropajo viejo, además de que nadie quiere darme trabajo, porque todo el mundo teme que yo lo infecte hasta hablando”, expuso con voz quebrada y lágrimas a chorros que corrían por sus maltratadas mejillas.

 

El verdugo que la infectó de la terrible enfermedad murió hace unos ocho años y solo recuerda que era apellido González Castro.

 

Explicó que el pasado alcalde municipal de El Seibo, Reinaldo Varela, le daba unos mil pesos al mes, para que se ayudara, pero que en la campaña política, le comunicó que no podía seguir dándole el dinero, porque supuestamente había que dárselo a un compañero que “podía votar por los candidatos del PRD”.

 

Sostuvo que pasa parte del día releyendo las páginas del Listín Diario, periódico que dijo puede ayudar en su drama cotidiano, que ha tenido que enfrentar por estar padeciendo la letal enfermedad del Sida.

 

“Hace unos once años, me empleé como doméstica en una casa de ricos en Cambronal de Higüey, pero el hijo de la dueña de la vivienda abusó sexualmente de mí y me infectó de VIH.

 

Pero cuando lo comuniqué a su madre lo sucedido, ésta le dijo que eso no era nada y que ella respondía por cualquier cosa”, acotó la atribulada mujer, que no dejaba de llorar mientras ofrecía declaraciones a este medio.

 

Amplió diciendo: “ Yo tenía unos 25 años y nunca había tenido relaciones sexuales con hombre, porque me dediqué a trabajar para ayudar a mi madre, que ahora también me rechaza y no quiere que la visite a su casa, tras saber que padezco la enfermedad del Sida”.