Malas condiciones de vida de estos extranjeros constituye el sello de distinción que marca a quienes visitan este lugar, porque observar a larga y corta distancia las precariedades económicas y la  insalubridad que abate a este batey.

 

Luego del cierre del central azucarero Amistad, muchos haitianos que se ganaban la vida en los campos cañeros o realizando trabajos dificiles, optaron por dedicarse a llevar a cabo otras labores menos productivas para poder subsistir juntos a sus familias.

 

Cunda Pie, una haitiana que lleva más de 30 años residiendo en el país, pero que en tiempo de zafra se ganaba la vida en Llanos de Pérez, vendiendo yaniqueques (chochuecas para los residentes en la comarca de Imbert), dijo que fue una desgracia para la colonia haitiana el que el gobierno dispusiera el cierre de esta empresas.

 

Sostuvo que ahora no sabe como ganarse la vida, ya que la “situacion económica esta dura en este país, por lo que no sabemos que será de nosotros en los próximos años en caso de que este ingenio siga cerrado”.

 

La haitiana Pie sostuvo que  muchos de sus clientes tienen “problemas económicos y por estos motivos algunas veces se confronta grandes perdidas en la venta de sus yaniqueques o chochuecas porque en ocasiones ha tenido que votarlos porque nadie me los compra”.

 

El batey Baraguana esta habitado mayormente por familias haitianas, cuyos cabezas de hogar llegaron a Llanos de Pérez, Imbert, contratados por el Concejo Estatal del Azucar (CEA) para trabajar bajo contratos con el gobierno de su país en el corte de la caña en el ingenio Amistad, pero al quedar cerrada la empresa estos extranjeros se han quedado a vivir en la zona aunque sea pasando grandes calamidades.