Esta fue una gran oportunidad para que sus hijos, nietos, biznietos, chornos, amigos y vecinos de Melecia, disfrutaran de las ocurrencias, historias, anécdotas, que cien años después de ésta haber llegado al mundo, aún puede revivir y contar con mente preclara y llena de luces.
La anciana Vidal nació en esta comunidad del municipio de Imbert, el 7 de febrero de 1909, recordando que para esa época “no conocíamos nada sobre los automóviles, porque es verdad que para entonces, los perros se amarraban con varas de longaniza”.
De aquellos años, rememora el respeto que existía entre las familias, vecinos y amigos e incluso las actividades religiosas se respetaban, especialmente la llegada de cada Semana Santa, las cuales concurrían en medio del “silencio y el recogimiento espiritual”.
La anciana Vidal nació 18 años antes de que Rafael Leónidas Trujillo Molina asumiera en 1927 por primera vez la Presidencia de la República, período que se extendió de manera tiránica por 32 largos años.
De los gobiernos del llamado “perínclito de Sancristobal”, Trujillo Molina, doña Melecia recuerda perfectamente que existía, “orden y respeto” e incluso observó: “pobre de aquellos que osaban cometer cualquier vagabundería, especialmente, robos, asaltos y fraude en el erario público, ahí mismo lo sacaban de circulación para siempre”.
En medio de muestra de amor y cariño de parte de sus familiares, especialmente sus hijos, la anciana Vidal, recordó que de la unión matrimonial con Francisco Francisco, un nativo de la comunidad de Cabía, el cual falleció hace algunos años, nacieron sus diez hijos, entre ellos, nueve hembras y un solo varón.
De ahí, sus hijos les han dado la oportunidad de contar con 37 nietos, 150 biznietos, tataranietos y hasta chornos. De estas tres últimas generaciones no conoce a ninguno de ellos porque éstos en su gran mayoría han nacido fuera de la República Dominicana.
La voz siempre agradable de doña Melecia se dejó sentir en su conversación con los redactores del periódico puertoplatadigital.com., los cuales aprovecharon su fiesta de cumpleaños para conocer de su historia a lo largo de los 101 años de haber nacido en la comunidad de Cabía, del municipio de Imbert.
Recalcó en varias ocasiones el gran respeto que existía en su niñez y juventud hacia las personas mayores, los símbolos patrios, fechas religiosas, los días de Corpus Cristy y Semana Santa, que según afirmo, “ni siquiera podíamos hablar duro en nuestros hogares paternos”.
Explicó que para esas ocasiones se realizaban grandes novenas y velas en honor a la Virgen de la Altagracia, por medio de las cuales se manifestaba el gran fervor religioso de los dominicanos.
Refirió que ha visto pasar diferentes gobiernos, pero no titubeó cuando manifestó que si Trujillo existiera, “las personas que ahora hacen todos tipos de vagabunderías estuvieran presas o en mejor vida (muertos), ya que el generalísimo no permitía pendejadas”.
Doña Melecia dijo sentirse en perfecto estado de salud y esto lo ha logrado en sus 101 años de vida, porque no vacila en comer de manera normal los alimentos, aunque mostró preferencia por el guisado o sancocho criollo a base de carne de res y viandas, especialmente a base de yautía, auyama y plátanos.