El candidato presidencial del partido  Alianza por la Democracia, Max Puig, retó a sus competidores del PLD y PRD, que controlan el Congreso Nacional, a que eliminen antes de las elecciones “el barrilito” y recuperar así parte de la credibilidad que el pueblo ha perdido en el Estado y sus instituciones. 

 

“Éste es el único país del mundo con un barrilito en que se atribuyen fondos a los legisladores para asistencia social, es totalmente antidemocrático, pues se favorece a los que están instalados, es contrario a la ética, y no hay que esperar las elecciones para eliminarlo”, dijo en alusión a Danilo Medina, del oficialista PLD,  y a Hipólito Mejía, del opositor PRD.

 

Fustigó también que de hasta 20 personas designadas en puestos diplomáticos en el exterior sólo una esté en una legación mientras los demás permanecen en el país cobrando en dólares y que aún haya instituciones creadas en los sesentas que no tienen ya razón de existir y tienen un director general, un subdirector, una nómina completa sin que se haga nada.

 

“Cómo la gente puede tener confianza en el Estado, en sus instituciones, y para ello no habría que esperar las elecciones”, dijo Puig, entrevistado por los periodistas Manuel Jiménez y Ángel Barriuso en el programa Propuesta Matinal por el canal 45, que se transmite de 7:00 a 8:00 de la mañana.

 

“Son esas medidas de orden político las que restaurarían la confianza o las que tienen que ver con la superación de la impunidad. Aquí el problema no es sólo que se cometen “actos incorrectos” desde la administración pública, sino que quienes los cometen son reconocidos como importantes señores cuando han desfalcado al estado”, se quejó el candidato presidencial de la Alianza por la Democracia y ex ministro de Trabajo en la presente gestión.

 

Consideró importantes las encuestas en que los candidatos de partidos emergentes como el suyo aparecen con un bajo posicionamiento atribuido por él a que sus competidores de los partidos mayoritarios (PRD y PLD) están en campaña desde el siglo pasado y su candidatura fue lanzada hace sólo una semana.

 

Empero, advirtió que independiente de la cantidad de candidatos en las elecciones habrá sólo dos propuestas: si mantener el actual modelo de crecimiento económico con injusticia social o si se cambia de modelo, y respecto a esto no hay mucha diferencia entre lo que plantean Hipólito y  Danilo.

 

Dijo que la razón de las precariedades que padece el pueblo está vinculada con la forma en que está organizado el país, la forma en que se expresa en ese modelo y manifestó su convicción de que lo fundamental en el país es distribuir la riqueza.

 

A propósito de ello se manifestó de acuerdo con la propuesta Estrategia Nacional de Desarrollo cuyas vistas públicas comenzarán este jueves en el Congreso Nacional y que está dirigida a cambiar un modelo en que el 56% de los empleos son informales, sólo un 30% de empleos fijos y remunerados y 14% de desempleo.

 

“La forma en que está organizada la sociedad no permite crear más empleos de calidad, lo que tiene que ver en cierta forma con que el modelo estimula el gasto público y por eso, desde hace 50 años, no hemos sobrepasado el 2% de inversión del PIB en educación, con un resultado de que el promedio de escolaridad de los dominicanos es un quinto curso de básica”, recordó Puig.

 

El candidato presidencial opositor estimó que ese escenario es el que ha llevado a los dominicanos a una decepción, a una pérdida de la confianza en las instituciones, en los partidos políticos y sus representantes.

 

Por todo ello consideró que para restaurar la confianza en la población, para que esta vea que hay voluntad para hacer las cosas diferentes, las primeras medidas que deberán tomarse serán en el orden político, para encarar esta situación y producir  el cambio en el ordenamiento económico, social y político.

 

Consideró que para hacerlo el país está en un buen momento, pues este año se cumplieron 50 años de la muerte de Trujillo, 15 de la última vez que Balaguer dejó el gobierno en 1996, por lo que estimó que ha llegado el momento de renovar esperanzas frustradas.

 

Recordó que una manera de esa frustración y desencanto es que en cada elección votan menos dominicanos, aunque lo peor es que sobre todo los jóvenes creen que la corrupción persistirá.