PUERTO PLATA.- La pérdida de valores morales y patrióticos,  está conduciendo nuestra sociedad a un caos mayúsculo hasta el punto de que como dice una canción: “vivimos en una jungla de cemento”.

Esta realidad se puede palpar a cada momento donde muchos ciudadanos en su mayoría jóvenes incurren en prácticas inmorales o abominables que dejan mucho que decir y debieran ser sancionados por estas inconductas.

El autor del desaguisado es un joven de nombre Jorge Santana el cual cometió la indelicadeza de subirse en la estatua ecuestre del general Gregorio Luperón ubicada en la puntilla del malecón de Puerto Plata, y ya encima de esta efigie histórica, se tomó una fotografía la cual, sin ningún recato, la colgó en el portal de Facebook.

El descaro del citado joven es tal, que en un comentario a su hazaña deleznable escribió debajo de la fotografía la frase: “que no se entere mi padre, me encaramé en el caballo de Luperón”, como una mofa al destacado prócer puertoplateño que con su valentía y arrojo devolvió nuestra soberanía nacional mediante la redentora Guerra de la Restauración.

Es por eso que muchos sociólogos que estudian el comportamiento de los jóvenes dominicanos hoy en día no se equivocan en decir que muchos de estos ciudadanos del mañana “tienen la mente de pollo” en franca alusión a que no valoran ni respetan nuestro legado histórico, social ni mucho menos cultural.