En galerías, balcones, incluyendo otras áreas de viviendas localizadas en diferentes sectores de esta ciudad, se observa a simple vista como la cachipa o polvillo negruzco “han invadido de la noche a la mañana esta zona turística de la Costa Norte”.

 

Este carboncillo que vuela por los aires para transportarse con el viento desde los cañaverales incendiados hasta los sectores donde se siente con rudeza este problema, ha comenzado a afectar la salud de las personas que residen especialmente en la zona Oeste de esta ciudad.