En la ocasión, las tropas dominicanas fueron comandadas con fiereza  por el general José María Cabral Luna, logrando de esta manera, consolidar con coraje nuestra Independencia Nacional, la cual fue proclamada el 27 de Febrero de 1844.

 

El momento histórico de esta batalla fue cuando Cabral Luna “se batió en duelo a machete limpio” con el general haitiano Antoine Pierre, a quien obligó a bajar de su caballo, para enfrentarlo cuando ya se retiraba del campo de batalla.

 

Cabral Luna, quien era un reconocido valiente espadachín, decapitó de un golpe al general haitiano Pierre. Otro detalle importante fue que en la referida gesta en que debutó un joven militar nativo de Bani, el generalísimo Máximo Gómez, quien más adelante se llenó de gloria en las luchas independentista de Cuba.

 

Después de la separación de la República Dominicana de Haití, se produjeron muchas guerras intestinas entre los diferentes grupos, pero después de haberse efectuado la batalla de Santomé, nunca más volvieron los haitianos a intentar ocupar la parte oriental de la isla.

 

Después se dio otra guerra importante, las de Los Andulleros de Santiago, pero las demás fueron escaramuzas menores, de acuerdo a datos ofrecidos a redactores del periódico puertoplatadigital, el bisnieto del general Cabral Luna, el historiador sanjuanero Rafael Acosta Cabral.

 

Para que no se repita la historia de Santomé y mueran miles de dominicanos es hora de que las autoridades  establezcan una política migratoria de manera que, de una vez por todas, se regule la entrada de haitianos al país, porque para nadie es un secreto que las intentonas de incursión post independistas haitianas, aun no han desaparecido del todo.

 

Los historiadores dominicanos entienden que el reconocimiento social hacia la gloriosa batalla de Santomé y lo que representó para la soberanía de la República Dominicana,  no ha estado a la altura de la historia que merece una epopeya en la que murieron más de mil hombres, una cifra más que decente para la época.