Incluso, lo que valió a decidir que miles de turistas de los principales polos turísticos, especialmente los de Puerto Plata, fueran recluidos en sus respectivos hoteles.

 

El huracán Irene se fortaleció a categoría dos –con vientos de 160 km/h- este lunes al pasar por las costas dominicanas luego de causar estragos en Puerto Rico, donde causó fuertes lluvias, caídas de árboles, interrupciones en el suministro eléctrico y obligó a cerrar el aeropuerto, aunque no produjo víctimas.

 

En el resort turístico de Punta Cana los hoteles tuvieron que cerrar sus playas y los clientes tuvieron que permanecer dentro de los edificios, en sus habitaciones o en otros lugares seguros, siguiendo el protocolo de seguridad establecido, mientras que los aeropuertos Punta Cana y La Romana fueron cerrados.

 

La Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes de República Dominicana, en la zona de Bávaro-Punta Cana la ocupación hotelera era del 70% esta semana, y las comidas se suministraron en las habitaciones para evitar que los huéspedes se desplazaran a los restaurantes.

 

Los efectos del huracán, que podría convertirse en categoría 3 y llegar a Florida, Estados Unidos,  causó efectos en las zonas turísticas de Samaná, en el nordeste  y Puerto Plata, en el Norte, donde los turistas recibieron un trato acorde con las recomendaciones del protocolo de protección.

 

Debido a la trayectoria que sigue Irene, un aviso de huracán afecta al sureste y centro de las Bahamas así como a las islas Turks y Caicos, y un aviso de tormenta tropical está en efecto para la costa sur de la República Dominicana desde Santo Domingo hacia el este hasta Cabo Engaño.

 

La República Dominicana ha recibido en los primeros ocho meses de este año cerca de tres millones de turistas y se espera que supere los cinco millones al concluir el 2011, situación por la que el Ministerio de Turismo y los hoteleros asociados en ASONAHORES han informado que no descuidan el más mínimo detalle para que no se afecte a los turistas y   con ello, el turismo en sentido general, que es la principal fuente de la economía dominicana.