Uno de los cadáveres descubierto presenta las manos unidas, como señal de que las personas a quien corresponde este cuerpo fueron debidamente atadas para someterlas a la más cruel de las torturas.

 

La historia recoge que los expedicionarios que fueron capturados vivos fueron torturados por los esbirros trujillistas cuando en grupo llegaron por las costas de Estero Hondo para combatir la cruenta tiranía que por más de 30 años encabezó Rafael Leonidas Trujillo Molina.

 

Los restos humanos fueron encontrados en la comunidad El Burén dentro de una caverna donde anteriormente se habían encontrado en otra ocasión diversos cráneos humanos.

 

De inmediato, los arqueólogos que encontraron estas osamentas decidieron trasladarlas a Santo Domingo para llevar a cabo las experticias forenses correspondientes.