El reloj marcaba las 4:53 minutos de la tarde de ese triste recordado doce de enero del año pasado cuando el movimiento telúrico que tuvo su epicentro a quince kilómetros de Puerto Príncipe, Haití, devastó la nación más pobre del Hemisferio Occidental.
En esa ocasión el Servicio Geológico de Estados Unidos reporto que el sismo tuvo una magnitud de 7.0 grados y se genero a una profundidad de diez kilómetros, registrándose también una serie de réplicas, siendo las más fuertes las de 5.9, 5.5 y 5.1 grados.
Este terremoto ha sido el más fuerte registrado en la zona desde 1770, además fue perceptible en países cercanos como Cuba, Jamaica y República Dominicana, donde provocó temor y evacuaciones preventivas.
Los efectos causados sobre Haití que es el país más pobre de América Latina han sido devastadores, porque los cadáveres recuperados superaron los 150 mil, 250 mil heridos, mientras que un millón de personas quedaron desplazadas.