La intención del niño haitiano era “conseguir picar unos cuantos dólares” entre el grupo de extranjero, pero el “calculo le falló, porque no encontró nada, es decir, llegó por lana y salió trasquilado”.

 

Esta escena se repite con frecuencia en el entorno del centro histórico de Puerto Plata, el cual se extiende desde La Puntilla hasta más allá del Museo del Ámbar, donde acuden los turistas para contemplar las bellezas del entorno y comprar regalos para sus familiares y amigos.

 

Los huéspedes extranjeros son asediados por una horda de niños pedigüeños haitianos cuando visitan el centro histórico de Puerto Plata, mientras las autoridades de la Policìa de Turismo (POLITUR) que están para impedir estas molestosas acciones, “ni por enteradas se dan”.

 

Estas escenas que pueden apreciar, además, en la calle separación próximo a la Plaza Independencia y a la entrada de la Catedral “San Felipe Apóstol”, donde acuden los turistas para participar de los actos religiosos.

 

Estos niños, acompañados en algunos casos por adolescentes, movidos por la necesidad, piden algunas monedas a los turistas extranjeros, los cuales se desplazan por las calles que dan acceso a la Plaza Independencia luego de haber visitado previamente las tiendas y los lugares históricos del municipio de Puerto Plata.

 

José Luís Martínez, un guía turístico oficial, señaló que estos niños haitianos muchas veces intimidan a los turistas para que les obsequien una moneda, desconociendo que éstos (los visitantes) llegan desde Europa, Canadá y Estados Unidos, para disfrutar de los atractivos naturales, culturales e históricos de esta ciudad.