Pero una cantidad enorme de paracaídas en la actividad, es decir, (personajes sin invitación), y un manejo “extraño” en una rifa de órdenes de compras y celulares, sombreó la noche que al principio parecía diferente.

 

Alegando que habían personas que no fueron invitadas, los organizadores del encuentro decidieron cambiar la metodología de la rifa, lo que “accidentalmente” provocó que quienes fueron realmente invitados a la actividad no participarán del sorteo.

 

Quienes fueron a compartir del encuentro con amigos, por un premio, a buscar anuncios o a beberse algunos tragos seguramente la pasaron de maravillas.

 

Cierto es reconocer que muchos asistieron a la actividad, no comieron, no bebieron, no bailaron, y para mala suerte, lo excluyeron de la rifa de celulares y órdenes de compras, pero la pasaron de “maravillas”.

 

También, TRICOM, como cualquier otra empresa de prestigio lo hubiera hecho, tomó una buena iniciativa el de agasajar a los periodistas y comunicadores, aunque esto implicará que perdieran el control sobre a quienes invitaron al encuentro y para qué.