Este niño en compañía de su madre Rosemary Guzmán, su hermana Kemery Migchell, encara situaciones difíciles luego de que hace algunos años murió su padre Kervin Brisso Rivera, joven radiodifusor puertoplateño.

 

Los problemas que enfrenta esta familia están contenidos en una carta pública que han hecho llegar a la redacción del periódico puertoplatadigital.com, cuyo texto es el siguiente:

 

A: Sociedad de Puerto Plata en general; Clubes Sociales y Culturales;  Organizaciones religiosas de Puerto Plata; Instancias judiciales; Centros de educación, de Salud; Amigos y conocidos de mi padre Kervin Brisso Rivera; medios de comunicación radiales, escritos, televisivos; mis abuelitos Miguel Briso y Rachel Rivera de Brisso.

 

De: Micki Andros Brisso Guzmán. Aunque soy un niño impedido física y mentalmente, pues padezco de “autismo y retardo mental”, siento las cosas que a mi lado suceden, y siento y palpo los llantos de mi madre en su desesperación por las penurias que estamos pasando desde la muerte de mi padre hace cuatro años. Mi padre Kervin Brisso hijo de Miguel Brisso y Rachel Rivera, murió trabajando en una emisora radial propiedad de él y su padre, y de aquí el producía para mis medicamentos y el sustento de mi madre y mis hermanos, pero al morir todo cambió de repente. Los derechos que le correspondían como copropietario de dicha empresa nos han sido negados por mis abuelos, como impedido que soy, mi madre no puede dedicarse a trabajar fuera de la casa, pues yo quedaría solo y en completo desamparo, sin las atenciones de una persona que pueda atenderme y suministrarme mis medicamentos cuando “estos aparecen de manos amigas”.

 

Dentro de mis limitaciones, yo me doy cuenta y observo y me pregunto:

 

“Por qué no puedo pedirle la bendición a mis abuelitos”; “Por qué no puedo pasear con mis abuelitos”; “Por qué no puedo jugar con mis abuelitos”; “Por qué no puedo ir a la heladería con mis abuelitos como los demás niños”; “Por qué no puedo pasarle las manos por la cabeza a mis abuelitos”.

 

“Por qué mis abuelitos me han abandonado a mi suerte”; “Por qué mis abuelitos me han sumido en el más espantoso del abandono”; “Por qué mis abuelitos me dejan pasar tanta hambre”; “Por qué mis abuelitos no ayudan con mis medicamentos” y “Por qué mis abuelitos no me quieren como quieren los abuelos a sus nietos”.

 

Abuelitos qué mal les he hecho a ustedes para que me sometan a tan horrendo suplicio, conociendo mis limitaciones y no prestarme la más elemental de la ayuda que todo padre o abuelo tiene para con su hijo o nieto?

 

Abuelitos a ustedes no les duele en lo más íntimo que su nieto no cuente con sus medicamentos que son esenciales para su estabilidad? Que por falta de recursos económicos  mi madre ha sido intimada para que abandonemos el apartamentos en que mal vivimos y no es ayuda ni limosna sino los derechos que le pertenecen a mi padre fallecido? Abuelitos usted recuerda lo que mi padre le pidió cuando estaba muriendo: “Papá recuerde que el 49% de la empresa es de mi familia, que ella cuenta con eso para su subsistencia y que usted le respondió descuida mi hijo que así será”. Más sin embargo, luego del sepelio todo fue lo contrario, “nos engañó y con esto me está quitando la vida”.

 

Yo estuve conversando con  el único amigo que tengo comunicación de nombre JESÚS y él me dijo desde el más allá con su dulce y tranquila voz NICKI no desespere y no odies ni guardes rencor a nadie que mi padre está observando todas tus penurias como él observó las mías estando en la cruz, y yo en plena agonía de muerte frente a mis verdugos le dije “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. Abuelitos, cuando ustedes asisten a la iglesia a comulgar,  acaso ustedes le dicen al señor lo que me están haciendo, o acaso ustedes le piden que me ayude? Yo creo que no,  yo creo y pienso que ustedes carecen de eso que se llama “sensibilidad humana”.

 

Abuelitos si yo fuera un niño sano, mi madre no tendría que llorar todos los días, yo no tendría que perder el tiempo escribiendo estas líneas en búsqueda de sensibilizar sus corazones si es que lo tienen, pero aquellas personas a quienes me dirijo al leer estas líneas se preguntarán: “Qué abuelos son estos que tiene Nicki”.

 

Abuelitos yo espero y deseo que DIOS les perdone el daño que vienen haciéndome, el suplicio al que me han sometido, yo espero que después de estas líneas mis penurias serán escuchadas por los lectores y tal vez la “Marina de Guerra nos permita a mi madre y a mí refugiarnos en alguna playa.

 

Les quiere,

Nicki Andross Brisso, Kemery Migchell Brisso, Rosemary Guzmán Viuda Brisso.