Peña afirmó que la única explicación a este “fallido intento de esta monstruosidad, lo encontramos en el proceso de degeneración en que ha caído un litoral de la conciencia nacional, lo que denota la muerte de la razón humana, cuando se pretende utilizar ésta para encubrir y mistificar un régimen sinónimo de inmoralidad total”.

 

Dijo que este proyecto de ley, que es sinónimo de inmoralidad, “que pretende imponernos ésta como norma de vida, nunca debió haber llegado a los salones del Congreso Nacional”.

 

Manifestó que aunque el PRD se ha degenerado hasta la saciedad, “nunca creímos que un proyecto de ley de esa naturaleza podía salir de las filas de ese partido”.

 

El doctor Peña agregó que Trujillo está donde tenía y tiene que estar: “en el zafacón de la historia”.  Apuntó que lo del libro es diferente a la tenebrosa y perversa pretensión de erigirle un museo a Trujillo, en razón de que “estamos en una democracia, porque en ella se permite el libre juego de las ideas; que las ideas circulen y se debatan libremente, lo que nos reafirma en la democracia”.

 

En cambio, “la dictadura se reafirmaba en sí misma cuando le negaba al pueblo ejercer todos estos derechos, todas estas libertades, bloqueando e impidiendo así su desarrollo y su bienestar”.

 

Dijo que negarles a los trujillistas y trujillófilos a que expongan sus ideas libremente equivaldría a abrirles un espacio a la dictadura o a la tiranía en la democracia.

 

El doctor Peña subrayó que a 49 años del ajusticiamiento de Trujillo la democracia dominicana ha madurado como para entender que las ideas se combaten con ideas, porque  sólo las dictaduras persiguen y tratan de matar las ideas.