“No ha sido una ni dos las veces que estos niños y adolescente son rechazados por conductores de vehículos, públicos y privados, cuando estos (párvulos), intentan limpiar los cristales delanteros y traseros de sus maquinas de motor”.

 

Este es un problema social que a simple vista parece “simple de resolver”, pero en el fondo se complica, dada la marginalidad social en que desenvuelven sus vidas estos niños y adolescentes “limpia vidrios de vehículos”.

 

Grupos de estos menores realizan esta faena, en busca de unos cuantos pesos; otros en cambio, para obtener algunas ganancias para luego “darse un pase de droga, porque muchos de ellos son parte de la legión de Piperos que abundan por doquier en Puerto Plata”.

 

A estos niños y adolescentes se les ubica que diariamente debajo de los semáforos ubicados de la avenida Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo), por la cercanía de entrada al sector Padre Las Casas  y el hospital público Ricardo Limardo, de esta ciudad.

 

Este segmento de la niñez y la adolescencia es hechura de la desigualdad social imperante en nuestro país, la que hace malabares para desechar carros, camionetas, motocicletas, camiones, pero con una destreza felina  proceder a “limpiar vidrios”, lo que no es una tarea común en este país.

 

Estos menores y adolescentes no asisten a las escuelas, son iletrados, aunque otros en cambio, “abandonaron a temprana edad las aulas, para salir a las calles a buscársela, porque la situación económica está dura y sus padres no pueden mantenerlos económicamente”.