Las victimas fueron Edwin José Ortiz Martínez, de 39 años de edad, quien residía en la calle María Auxiliadora, casa número 11, de la Urbanización Juan Brugal, y Rodrígo Beard, (a) Pitufo, de 23 años, con domicilio en la calle Hermanos Spignolio, casa número 66, del Ensanche Luperòn, del municipio de Puerto Plata.

 

La Dirección Regional Norte de la Policía Nacional reportò en la mañana de este jueves que Ortiz Martínez recibió herida por arma de fuego en la región nasal, mientras que Beard, (Pitufo) también fue herido mortalmente por arma de fuego con entrada en el hemitorax izquierdo,  salida a nivel del séptimo y octavo espacio intercostal con línea media clavicular.

 

En tanto, según lo informado por la Policìa Nacional, también resultó herido por la persona desconocida que mató a tiros al dueño de dicho negocio de diversión,  al parroquiano que le acompañaba, José Elías Martínez García, de 23 años de edad, residente en la calle Hugo Kunhardt, casa número 23 del Ensanche Luperòn, quien recibió herida de arma de fuego en la pierna derecha.

 

En el lugar de los hechos oficiales a cargo de la investigación de este caso encontraron tres casquillos calibre 9 milìmetros y un fragmento de un proyectil mutilado, lo que constituye parte de las evidencias que se analizan para dar con el nombre de la persona que mató a ambas personas.

 

Este hecho de sangre que ha consternado a los residentes en el Ensanche Luperòn ocurrió a la 1:30 de la madrugada de este jueves.

 

Ambos cadáveres fueron llevados por instrucciones de las autoridades judiciales y policiales al Instituto Regional de Ciencias Forenses para determinar por medio de un experticio las reales causas de las muertes de Ortiz Martínez y Beard, (Pitufo).

 

VERSIONES

 

Varias versiones han circulado desde el momento en que se produjo la muerte violenta de estas dos personas, incluso se atribuye que el desconocido que abrió fuego con la metralleta Uzi se marchó tan pronto cometió el crimen, pero regresó momentos después para amenazar con matar a otras personas.

 

Personas cercanas a ambas víctimas explicaron que esta persona llegó a penetrar arma de fuego en mano a la casa de otro joven que buscaba  para darle muerte, lo que provocó pánico en la familia del perseguido debido a que temen que éste antes de ser apresado por la Policìa Nacional, “cumpla con estas amenazas”.

 

Igualmente, se dijo que todo ocurrió cuando el desconocido entró a eso de las 10:00 de la noche a dicho colmadón donde se celebraba una fiesta de “atabales o palos”, pero comenzó a molestar algunos clientes y empleados, lo que obligó a que la seguridad del establecimiento “echarlo del lugar”.

 

En esta circunstancia éste (el desconocido) se marchó tranquilamente, pero regresó horas después con su metralleta Uzi, disparándole varias ráfagas a cuantas personas encontró a su paso, cayendo mortalmente heridos el propietario del establecimiento comercial y el parroquiano que le acompañaba.