En las elecciones congresuales y municipales el partido oficial presentó como su candidato a Alcalde municipal a José Enrique Sued en una alianza con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que según se ha dicho hubo desobediencia de los peledeístas, porque no sufragaron a favor de este último.


El PLD ganó la senaduría y once diputados en Santiago y aún no  celebra porque la derrota electoral municipal los ha dejado enfrentado generando discusiones tan fuertes que están pidiendo la cabeza de varios dirigentes.


La algarabía y la dulzura de los peledeístas  y reformistas en su alianza solo duraron hasta las elecciones pasadas, porque al conocerse los resultados desfavorables comenzó el cuestionamiento a dirigentes municipales y provinciales del partido de gobierno.


La confrontación interna es tan evidente en el sector oficialista que el coordinador  operativo de la campaña a síndico del PLD-PRSC, José Izquierdo “cree que debe haber castigo por alta traición”.


Aunque no menciona nombres, señala que es preciso que se hagan los análisis de que paso  y se asuman responsabilidades por la desobediencia de trabajar y votar por Sued.


Durante toda la campaña electoral la discusión se centro si los peledeístas apoyarían o no a Sued, y al final, los comentarios del proceso señalan que habría un desplazamiento del voto peledeistas al candidato perredeista doctor Gilberto Serulle.


Los problemas internos ha impedido que los comités municipal y provincial del PLD se reúnan, donde no hay convocatoria desde hace varios años y los presidentes Ramón Ventura Camejo y Monchy Rodríguez adoptan posiciones unilaterales.

La crisis llegó a su momento más álgido, cuando ayer, durante una rueda de prensa, decenas de representantes de  Comités Intermedios del PLD, pidieron la expulsión de un grupo de dirigentes entre ellos, Julián Serulle y desintegrar el Comité Municipal, que dirige Monchy Rodríguez.


Hacen la petición, Ernesto Corporán, Juan Tatis, Víctor Burgos, Hipólito Martínez, Diógenes Almonte, Reina Rodríguez, Miguel Andrés Inoa, Nelson Martínez, Petra Cabrera, ésta última que en las elecciones se apoderó de un recinto electoral a punta de pistola y hubo que sacarla con la Policía para que no impidiera el conteo de votos.