Este lugar no tiene doliente, porque en su entorno existe cúmulo de aguas residuales, las cuales no tienen salida al mar porque no tienen sistema de drenaje, incluso han adquirido un color negruzco de lamas verdes, para convertirse en un foco de contaminación.
Además, esta plaza del naviero está convertida en un criadero de mosquitos y otros insectos, los cuales ponen en peligro la salud de las personas que pernoctan en el lugar.
La falta de iluminación en horas nocturnas ha facilitado que delincuentes, homosexuales y prostitutas hayan convertido esta plaza en un antro de sodomía y aberraciones sexuales.
En el entorno de esta plaza funcionan los destacamentos de las Policìa Municipal y de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET), “cuyos agentes poco les importa lo que pasa en horas de la noche cuando la zona es invadida por piperos (fumadores de drogas); prostitutas y homosexuales”.
Incluso, a pocos pasos del lugar está la comandancia de puerto dirigida por la Marina de Guerra, pero estos militares también ignoran lo que está pasando en la plaza de los Navieros.