Los visitantes nacionales y extranjeros que visitan esta comunidad se quejan del ambiente  de arrabalización que caracteriza la zona actualmente.

 

Por un lado, las calles de esta comunidad están deterioradas y por el otro, las aguas negras que se deslizan de un extremo a otro pueden provocar en cualquier momento epidemias de predecibles consecuencias.

 

Arturo Padilla, un munícipe de Luperòn, dijo que la suerte no ha acompañado a los residentes en la comunidad, porque en otros pueblos de la provincia de Puerto Plata, los síndicos trabajan a favor de sus pueblos, en el “nuestro resulta todo lo contrario”.

 

Padilla señaló que las autoridades municipales deben preocuparse más por trabajar a favor de su pueblo y dejar atrás los enfrentamientos con el gobierno, porque al final “quienes perdemos somos los luperonenses porque no logramos obras sociales que nos ayuden a desarrollarnos”.

 

Agregó que los principales negocios han tenido que cerrar sus puertas, porque la asistencia de personas a los establecimientos es nula, ya que la crisis económica, “nos abate con gran fuerza”.