La crisis económica de España ha cambiado los planes de muchos de sus ciudadanos que soñaron vacacionar en República Dominicana, bajo la sombra de una gran palmera verde con un inmenso mar azul frente a sus pies, y las estadísticas registran una reducción en las llegadas de turistas españoles.


“Viajaría si tuviera dinero, pero ahora me conformo con ver documentales y leer”, es la frase que dijo una mujer de unos cincuenta años, al salir de la feria turística Fitur 2012, en Madrid, realizada hace varias semanas en esta ciudad.


La expresión retrata el estado de crisis en que se encuentra la población, además, va acorde con los datos de llegadas mensuales que guarda el Banco Central dominicano, que indican que la cuantía de visitantes españoles que llegaron en avión hacia República Dominicana ha descendido casi 37% desde que la crisis empezó a sentirse en el 2007.


España ha tenido que enfrentar dos crisis que la han llevado a una profunda recesión: la internacional, que fue primero financiera y después afectó la economía real, y la crisis interna provocada por una burbuja en la industria de la construcción, que tiene su génesis en las políticas de incentivo a la construcción aplicadas desde la dictadura del Francisco Franco, conforme a economistas.


El efecto final es que el 23% de la población activa, es decir, 5.3 millones de personas, están sin empleo, además, se pronostica que para este año la caída del PIB será de 1.7%, resalta un reportaje que publica el diario dominicano Listín Diario.


PROMOCIÓN


Pese a los presagios, hay esperanzas, ya que a los españoles les atraen los monumentos, los paisajes, las montañas y la candidez del pueblo dominicano y, estos  y otros atractivos, junto a una mejoría económica, confía Paola Dimitri, directora de la Oficina de Turismo dominicana para España y Portugal, contribuirán a que en cualquier momento se reactiven los viajes turísticos.


La funcionaria dominicana explica que el descenso en la cantidad de visitantes no se debe a que el público haya perdido el interés en el destino, ya que el país “está en el ideario de viajes de vacaciones de los españoles”, sin contar las inversiones en proyectos hoteleros.


“El problema está en la crisis”, según explica Dimitri, quien sostiene que en la Oficina de Promoción para España y Portugal han notado cambios en el patrón de consumo y cita como ejemplo que los españoles, igual que los portugueses, ya no vacacionan en una sola época del año. Ahora se mueven más en respuesta a los precios que encuentren.


Frente a esto, la estrategia ha sido diversificar los precios. “Competitividad vía oferta, y esto porque a República Dominicana se puede ir tanto por 500 euros como con 700, 900 o 1,200. Es decir, hay para todos los gustos”, indica Dimitri.


Sin embargo, no todo está resuelto, ya que la representante del Ministerio de Turismo señala que el modelo turístico dominicano tiene que mejorar y completar su oferta con otras iniciativas, o se corre el riesgo de perder competitividad.


Los turistas buscan experiencias, indistintamente del descanso, por eso insta a un uso más extensivo de la innovación y el desarrollo. Dos objetivos que se lograrán, indica, cuando el gobierno mejore la facilitación de la circunstancias y el sector privado se encargue de desarrollar mejor sus productos.


“Vi con sorpresa y alegría que un chico está montando un negocio de globos aerostáticos. Esas son ofertas complementarias simpáticas que ayudan al destino a diversificarse”, dijo Dimitri.