Hace exactamente 47 años que sucedió este acontecimiento en la región sur del país.
Se recuerda el 28 de diciembre de 1962 tropas militares ametrallaron y luego quemaron a cientos de hombres, mujeres y niños.
Este suceso acaecido en la sección de Palma Sola, Distrito de Carreras de Yeguas, del municipio Las Matas de Farfán (San Juan de la Maguana), tuvo su génesis en que allí funcionó un movimiento de carácter mesiánico y popular, que seguía las prédicas de Olivorio Mateo, (Papá Liborio), quien se convirtió en un líder religioso a principios del Siglo XX, en la región sur de la República Dominicana.
Olivorio Mateo, se había opuesto con tesón y gallardía a la autoridad abusiva que imponían los invasores norteamericanos que mancillaron nuestro suelo patrio desde el año 1916 hasta el 1924 y por ello fue perseguido y asesinado.
Este aseguraba que tenía facultad de invisibilizarse y de otras creencias similares, creando un manto de misterio y creencias mágico religiosas entre sus miles de seguidores, los cuales crearon prácticas religiosas mesiánicas y milenaristas conocidas como “Olivorismo” las cuales aun perviven en la región Sur de este país.
La Iglesia Católica presionó al gobierno del Consejo de Estado presidido por el doctor Rafael F. Bonelly, quien jugó un papel importante en esta masacre, siempre ha permanecido en silencio sobre el peregrinaje de miles de devotos del olivorismo de todo el país a la “Agüita de Papá Liborio”, que es un arroyuelo donde según se cuenta pernoctaba con frecuencia Olivorio Mateo.
Como parte de su culto en la región, quedó la idea de la creación de una concepción capaz de luchar por la salvación del mundo, siendo esta creencia recogida y pregonada en 1962 por dos hermanos mellizos apellidados Ventura Rodríguez, quienes crearon en Palma Sola, un movimiento que seguía las prédicas de Olivorio Mateo, conllevo a que el gobierno de ese entonces decidiera acabar a sangre y fuego con estas prácticas.
Fue ese diciembre sangriento de 1962 cuando un contingente militar “acabó a fuego de metralla pura” con un movimiento de pobres campesinos analfabetos con creencias como las de que se podía construir un mundo diferente, con criterios de igualdad y de solidaridad, con miras a la "salvación del mundo".
Durante esta espeluznante matanza, resultó muerto el general de brigada del Ejército Nacional, Miguel Rodríguez Reyes, quien comandaba la plaza militar de San Juan de la Maguana, por lo que de inmediato se enviaron refuerzos desde Santo Domingo, entre los que se encontraba el entonces mayor de la Marina de Guerra, Francisco Alberto Caamaño Deñó, quien también resultó herido de un disparo.
Curiosamente, Caamaño Deñó ya ostentando el rango militar de coronel, se convirtió en el líder de la gloriosa Revolución de abril de 1965, exigiendo al gobierno de facto (Triunvirato) el retorno constitucional del derrocado Presidente dominicano, Profesor Juan Bosch, y que más tarde tomó ribetes de una guerra patriótica en contra de la segunda intervención militar norteamericana.