PUERTO PLATA.- En reclamo de que un patrimonio propiedad del pueblo puertoplateño le sea devuelto, el presidente del comité provincial de los Derechos Humanos; Mario Almonte, se crucificó ayer exigiendo que el Estado dominicano readquiera de nuevo las instalaciones del Hotel Montemar en esta jurisdicción.

 

Almonte realizó su acto de “protesta pacífica” en la parte alta del malecón, justo a la entrada del Hotel Montemar que lleva casi tres décadas cerrado luego de que  en los años 70 fue entregado por el entonces presidente Joaquín Balaguer, a monseñor Agripino Núñez Collado por  valor de un RD$1.00 simbólico, pasando ese inmueble a ser administrado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

 

“Nuestra lucha va a continuar sin importar los años que tengamos que sostener la misma, ya que el hotel Montemar es un patrimonio de la población de Puerto Plata y por tanto estaremos reclamando nuestras exigencias en los tribunales para que esas instalaciones le sean devueltas al pueblo”, sostuvo.

 

Se recuerda que el contrato firmado entre el Estado y los ejecutivos de la PUCMM tenía como propósito único y exclusivo de que se mantuviera abierta en las instalaciones del Hotel Montemar una Escuela Hotelera, estipulándose que ese inmueble no se podía arrendarse ni traspasarse a segundas personas, pero esto no se cumplió, ya que ahora aparece como propiedad privada de esa academia católica.

 

De acuerdo al periodista Aridio Perdomo, después que se anuló la Escuela Hotelera, la PUCMM sacaba jugosos beneficios económicos al arrendamiento que hizo del Hotel Montemar en Puerto Plata a una empresa española que lo operó durante más de 10 años como hotel, hasta que decidió cerrar sus operaciones años más tarde, alegando pérdidas económicas.

 

En tal sentido, desde hace años representantes de la fuerzas vivas que representan los sectores político, social y económico de Puerto Plata, propugnan porque el hotel Montemar sea recuperado por el Gobierno, a fin de que en esa instalación se ponga a funcionar a través del Ministerio de Salud Pública, un moderno hospital materno infantil.

 

Pero hasta el momento, esos intentos han sido en vano por la férrea oposición que hacen los ejecutivos de la PUCMM, encabezados por  su ex rector Agripino Núñez Collado, que han optado que esas instalaciones de tres niveles se continúen deteriorando ya que se encuentran convertidas en unas ruinas que sirve de criadero a alimañas.