La población puertoplateña está siendo perjudicada por el humo contaminante que sale de los mouflers de los distintos vehículos y motores que son movilizados por sus dueños o conductores por diferentes calles y avenidas de esta ciudad turística, la cual debe estar libre de estos agentes contaminantes.

 

Esta contaminación parte muchas veces en esta ciudad, desde los vehículos pesados, entre ellos, camiones de cargas, volteos, patanas, guaguas, carros del transporte públicos, privados hasta los motores de dos tiempos que se utilizan en el sistema de motoconcho.

 

En muchas ocasiones estos vehículos y motoras dejan dibujado en el espectro medio ambiental un negruzco y denso humo, el cual se escapa o se emana de sus mouflers, opacando por completo el entorno por donde se desplazan los conductores de estas maquinas.

 

Mayormente este panorama contaminante se puede apreciar en las avenida de penetración al muelle nuevo, Manuel Aurelio (Manolo) Tavárez Justo, circunvalación Norte (malecón), Luís Ginebra, José Eugenio Kunhardt, entre otras, cuyas vías sirve de desahogo en las llamadas “horas pico” al caótico tránsito que se observa en el municipio de Puerto Plata actualmente.

 

MÚSICA

 

El alto volumen de la música que se deja escuchar en los vehículos que son dotados de potentes bocinas, constituye otro factor de perturbación de las familias residentes en los distintos sectores de esta ciudad.

 

Este factor interviene en la contaminación del medio ambiente, porque causa malestar a las personas, cuando los dueños de esos vehículos los aparcan en los barrios o el centro de la ciudad para “escuchar con familiares y amigos la música de sus preferencias”.

 

Además, el ruido estridente causado por dueños de motocicleta, las cuales son acondicionadas mecánicamente para la celebración de carreras “racing”, tienen en zozobra a las familias de Puerto Plata.

 

Estas anomalías se producen en desmedro de la población que prácticamente se siente impotente por la inacción que exhiben al respecto las autoridades, entre ellas, las del Ministerio de Medio Ambiente, de la Policía Nacional y la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET), para controlar este problema que a todas luces están enfermando hasta más no poder a los habitantes de esta comunidad.