Construido en el segundo del período de gobierno encabezado por el doctor Joaquín Balaguer, este cementerio nunca llegó a ser recibido por las autoridades de entonces del ayuntamiento de Puerto Plata, porque alegadamente sus constructores alegaron que el mismo tuvo un costo de RD$400.00 millones, pero en el fondo se sabía que esto no era cierto.
El síndico de este municipio, ingeniero Carlos Troche, a la sazón, entendió y por eso se negó a recibir la obra, que el futuro de los fondos del cabildo serían comprometido por los años siguientes, ya que la Liga Municipal Dominicana (LMD), organismo que tiene el control de las entidades edilicias, haría los descuentos de lugar mensualmente hasta que se cubriera el monto por el cual fue construido dicho cementerio.
Este camposanto ubicado a varios kilómetros desde que fue construido jamás ha recibido mantenimiento e incluso la capilla que se erigió en el centro del mismo, presenta malas condiciones en su estructura que se arquitectónica.
La gran cantidad de maleza y hierbas que se observa en su interior le imprime a este cementerio la apariencia de un monte.
Además, este cementerio está lleno de basura, la cual es arrastrada a una cañada por las riadas del río San Marcos, lo que provoca erosión y socava los cimientos de las diferentes tumbas.
El cementerio de San Marcos es el más grande que existe en Puerto Plata, ya que el primero ubicado en la calle El Morro esquina Padre Castellanos, el cual se construyó en el año 1775, ya no aguanta más sepultura, porque no existen espacios disponibles.