López Rodríguez manifestó que no ve ningún beneficio que se haga realidad el planteamiento que ha hecho en ese sentido el presidente del Concilio de Pastores de Iglesias Cristianas, Ezequiel Molina.

 

Señaló que esto no es nada nuevo porque hace unos 20 años escuchó la misma opinión en un Congreso católico que se celebró en Sudamérica, por lo que entiende que no existe ningún beneficio para que esto suceda en la República Dominicana.

 

Consideró que el problema del narcotráfico debe enfrentarse de manera frontal sin “andar con paños tibios, porque los que manejan este gran negocio están dispuestos a acabar con media humanidad”.

 

El Cardenal López Rodríguez consideró que en el país “vamos bien en la lucha que han emprendido nuestras autoridades para combatir el narcotráfico”.

 

Rechazó que la sociedad dominicana este a punto de colapsar por el auge del negocio de las drogas tal y como planteó hace algunos días el sacerdote Regino Martínez, quien ejerce el ministerio católico en la ciudad de Dajabón, de la línea Noroeste de la República Dominicana.

 

“No creo que esto sea así, porque drogas tienen por siglos muchos países en el Mundo, incluso los asiáticos han vivido del negocio del opio toda una vida y no podemos decir que su sociedad ha colapsado”, manifestó.

 

López Rodríguez reconoció que las drogas que se producen ahora son mucho más agresivas y fuerte en comparación a lo que significa el opio para los asiáticos, por lo que no cree que el Mundo vaya a colapsar por esta causa, por lo que “tenemos que trabajar, prevenir y buscar la formula para que los dominicanos no sigan cayendo en estos vicios”.

 

Consideró como desproporcionado el que se solicite la legalización de las drogas en el país, porque si “todos podremos fumar drogas libremente, seremos una nación de idiotas por esta causa”.

 

López Rodríguez fue entrevistado por redactores del periódico puertoplatadigital.com previo a la homilía conmemorativa al 516 aniversario de la primera misa oficiada por los españoles en el Nuevo Mundo, la cual se llevó a cabo en el templo de Las Américas de Villa Isabela, del municipio de Luperòn.

 

 

HOMILÍA

 

Por otra parte, las dos principales autoridades eclesiásticas de la República Dominicana, cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y el nuncio papal Josef Wesolosky, dirigirán este miércoles en La Isabela Historica, la homilía conmemorativa al 516 aniversario de la primera misa oficiada por los españoles en el Nuevo Mundo.

La actividad histórica religiosa se inició a las 9:00 de la mañana y concluyó dos horas después, asistiendo a la misma miles de feligreses católicos de la región de Puerto Plata y la Costa Norte.

 

En este acto religioso estuvo presente además el Nuncio papal Josef Wesolosky, enviado del Papa Benedicto XVI y  los obispos Jesús María De Jesús Moya, de la diócesis de San Francisco de Macorís; Fabio Mamerto Riva, obispo Emérito; Plinio Reynoso, auxiliar de la Catedral de Santiago y Julio César Cornielle Amaro, de la diócesis Puerto Plata-Gaspar Hernández.

 

Las palabras de bienvenida a la feligresía católica, autoridades oficiales e invitados estuvieron a cargo del obispo Cornielle Amaro, quien destacó el significado de la celebración de esta Homilía en ocasión de este acontecimiento histórico que se originó en Villa Isabela hace más de 500 años.

 

El ayuntamiento de Luperòn mediante la Resolución 01-010 declaró “huéspedes distinguido” de dicho municipio al Cardenal López Rodríguez, la cual fue entregada por el síndico, ingeniero Mario Martínez Morrobel, mientras que varias instituciones culturales, sociales y religiosas entregaron una placa de reconocimiento al doctor Rafael Cantizano, por ser el primer dominicano que en el año 1958 llegó a Villa Isabela a ofrecer sus servicios profesionales a la comunidad.

 

Entre las autoridades que asistieron a dicho acto religioso se encontraban los diputados, doctor Juan Carlos Quiñones, licenciado Pedro Alejandro Aguirre; Jenny Jimenez Placido, asistente de la gobernadora Eridania Llibre Jimènez y la ex senadora Ginete Bournigal.

 

La primera misa en el Nuevo Mundo se ofició tras el descubrimiento de América por Cristóbal Colón el doce de octubre de 1492, siendo realizada la misma en La Isabela Histórica el 6 de enero de 1494, la cual fue encabezada por fray Bernardo Boíl.