Muchos entendemos que todo está perdido cuando “conocemos que muchas personas recurren a métodos no santos para querer ganarse la vida”.

 

Sin embargo, Ana Mercedes, una oriunda de Imbert, lleva unos 25 años levantándose diariamente a la cinco de la madrugada a manejar su negocio de venta de té y café, lo que le permite mantener a sus hijos.

 

Mercedes tiene fe en Dios. Por esta razón siempre ha recibido el respaldo de las personas que en las primeras de cada madrugada se levantan  a “iniciar las labores diarias”.

 

En Imbert es una costumbre “tomarse el cafecito y el té que vende a diario la señora Mercedes”, especialmente empresarios, chiriperos, trabajadores informales y otros segmentos de la sociedad.

 

Agradeció a la comunidad imberteña el respaldo que le han dado en los 25 años que lleva dando servicio a diferentes sectores.