Las familias que residen en las intersecciones de las calles Imbert con Regalado temen que en sus zonas se desate un brote epidémico debido a que un badén que cruza ambos sectores está lleno de aguas residuales negruzcas.
 
Residentes en ambas calles urgieron de las autoridades del ayuntamiento y del Ministerio de Salud Pública buscar solución a este problema.
 
Ramón Cabrera, quien lleva más de 30 años residiendo en la calle Imbert, dijo que desde que se construyó esta vía en los años 70, “jamás nos han prestado atención con respecto a estas aguas negras”. 
 
Mientras que Marcelino Henríquez, quien reveló que lleva unos dos años residiendo en la cercanía de dicho badén, sostuvo que cada vez que conductores de vehículo o motocicleta pasan por este lugar y alborotan estas aguas putrefactas se producen malos olores insoportables para cualquier humano.