MONTE CRISTI.- El presidente de la República, Luis Abinader, inauguró este fin de semana la central de generación termoeléctrica Manzanillo Power Land, una de las infraestructuras energéticas más relevantes desarrolladas en el país en las últimas décadas.
Dicha planta incorpora 414 megavatios (MW) netos al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) y fortalece la estabilidad y confiabilidad del servicio energético, como parte del proyecto de desarrollo integral impulsado por el Gobierno para transformar la región noroeste en un eje estratégico energético y logístico del país.
Se destaca que esta obra impacta directamente a Manzanillo, consolidándolo como un eje estratégico del sistema energético. Además, dinamiza la región noroeste con empleos, inversión y desarrollo logístico, y aporta al país una mayor diversificación de su matriz energética y capacidad de generación.
En el acto, el presidente Abinader describió la obra como un proyecto de fe, de esperanza, de desarrollo y con factibilidad económica. Pero, sobre todo —afirmó—, es un ejemplo de lo que ocurre cuando un grupo de emprendedores que ama, cree y confía en su país encuentra un gobierno que actúa como facilitador de la inversión.
“Este proyecto, aunque privado, es estratégicamente importante para la política pública, especialmente en el sector eléctrico de la República Dominicana”, manifestó el primer mandatario durante su discurso en el acto inaugural de la termoeléctrica Manzanillo Power Land.
Abinader sostuvo que esa zona se convertirá en la principal área de generación eléctrica del país, lo cual no solo ayudará a cerrar la brecha energética y garantizar el suministro en los próximos años, sino que también aportará estabilidad al sistema, ya que anteriormente el 85 % de la generación se concentraba en el sur.
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Manzanillo Power Land opera bajo tecnología de ciclo combinado a gas natural, integrando una turbina de gas, una unidad de recuperación de calor y una turbina de vapor, con niveles de eficiencia sin precedentes en el país, alineándose con los más altos estándares internacionales en generación eficiente y sostenible.
Este proyecto se articula con un ecosistema energético integral que incluye la línea de transmisión 345 kV Pepillo Salcedo–Guayubín–El Naranjo, la subestación de 345 kV en Pepillo Salcedo, el gasoducto de interconexión con la bahía de Manzanillo, la Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación (FSRU), así como facilidades marítimas especializadas para la recepción de equipos y combustibles necesarios para la construcción y equipamiento.
Durante su fase de desarrollo, la central generó entre 1,500 y 5,700 empleos directos, dinamizando la economía local y contribuyendo al fortalecimiento del capital humano en la región noroeste.
Mientras que la inversión total asociada a este proyecto y sus infraestructuras complementarias asciende a aproximadamente US$950 millones, lo que refleja la confianza del sector privado en el potencial energético y logístico de la República Dominicana.