PUERTO PLATA.– El controversial artista boricua Bad Bunny ofreció la noche del domingo un show completamente en español, convirtiendo el medio tiempo del Super Bowl en una fiesta con alma, identidad, energía, emoción y orgullo latino en el escenario más visto del planeta.
La presentación, que sirvió para llevar el desafiante mensaje “¡Viva Latinoamérica!”, fue ofrecida por el artista cuyo nombre de pila es Benito Antonio Martínez Ocasio, en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, durante su espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, en lo que siempre iba a ser un momento histórico para los latinos.
El sol estaba bajo cuando Bad Bunny apareció en un escenario con la recreación de los campos de caña de azúcar durante su espectáculo de medio tiempo, rodeado de jíbaros en pavas (agricultores rurales con sombreros de paja tradicionales), viejitos jugando dominó (un término cariñoso para los hombres mayores) y un puesto de piragua (hielo raspado), símbolos innegables de Puerto Rico.
Durante el espectáculo del Super Bowl se vivió un momento inédito con Lady Gaga interpretando salsa en una presentación que confirmó el peso del ritmo latino en uno de los escenarios más vistos del mundo. Además, la puesta en escena, compartida con Bad Bunny, convirtió el medio tiempo del Super Bowl en una celebración de fusión cultural, identidad y música latina ante millones de espectadores.
Un extraordinario montaje hizo posible la maravillosa presentación de Bad Bunny, quien hizo una mención a la República Dominicana y llevó como invitados a otros artistas, como el puertorriqueño Ricky Martin, la rapera dominicana Cardi B y la colombiana Karol G, además del pelotero venezolano Ronald Acuña Jr. y un cuerpo de bailarines, músicos y personajes reales, en una producción impecable.
Asimismo, en pleno espectáculo, Bad Bunny entregó su Grammy a Liam Ramos, de cinco años, quien fue secuestrado por ICE. Sin duda alguna, “El Conejo Malo” rompió en su presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX, poniendo en alto la cultura hispana, a pesar de comentarios aviesos que tratan de desmeritarlo.
“Quien no entendió por qué Bad Bunny fue importante en el Halftime Show no es porque no le guste su música, es porque no entiende lo que representó. No fue solo un show. Fue un mensaje. Fue identidad. Fue cultura latina ocupando un espacio, sin pedir permiso, en uno de los escenarios más vistos del planeta. El Halftime no se trata de gustos personales. Se trata de impacto, de época y de representación. Y eso, te guste o no, Bad Bunny lo cambió para siempre”, sostuvo Luis Alfredo Álvarez.