PUERTO PLATA.- Éste 21 de abril se cumplen ciento sesenta ysiete años de la célebre y redentora batalla de Las Carreras, que fue libradaen el año 1849 cuando casi a orillas del río Ocoa unos 800 bravos soldadosdominicanos dirigidos por el general Pedro Santana se enfrentaron y derrotarona más 15 mil soldados haitianos bien entrenados y equipados con caballería,gendarmería, lanceros, metrallas y cañones.
El 18 de abril del 1849 el poderoso ejército haitianocomandado por el general Faustino Souluque se dirigió al cantón de Las Carrerasy tan pronto el general Pedro Santana se enteró de la arribada de la tropaenemiga al punto acordado, se dirigió al teatro de operaciones a organizar elataque en los llanos ribereños del río Ocoa, dividiendo las tropas dominicanasen cuatro regimientos a sabiendas de que se preparaba para una lucha desigual.
Siendo aproximadamente las 4:00 de la tarde del 21 de abrildel año 1849, los haitianos empezaron a cañonear las posiciones dominicanas conuna pieza de artillería emplazada en un cerro, apoyando con su fuegosistemático el avance de sus tropas de infantería y caballería que intentabanforzar el paso en el río Ocoa, produciéndose allí un cerrado tiroteo que nopermitió al enemigo alcanzar la orilla opuesta, lo que fue aprovechado por elmando militar criollo para contraatacar, mediante un asalto de arma blanca (amachete limpio) y una carga de la caballería que comandaba el coronel FranciscoFerrer.
El general Santana ordenó a su escolta atacar haciéndosecargo de esa operación y fue tan contundente dicha embestida que las tropashaitianas abandonaron en precipitada fuga el campo de batalla, quedando losregimientos enemigos 2 y 30 devastados casi por completo, hasta el punto de queen la batalla de Las Carreras, los invasores perdieron a tres generales, ademásde que sufrieron grandes bajas entre sus oficiales.
Frente a tal desastre que le dejó la inesperada y espantosaderrota, el remanente del ejército haitiano se retiró buscando refugio en lasalturas, ya que la oscuridad de la noche impidió que los bravos soldadosdominicanos explotaran el éxito, pero después de esta importante derrotainicial infringida a los haitianos, el general Santana, previendo uncontraataque que permitiera al enemigo con una fuerza militar muy superior,penetrar con una potente embestida nuestras frágiles defensas, ideó otraestrategia que fue letal para los de la tierra de Dessalines.
Santana ordenó al coronel Domínguez alejarse con 100 hombreshacia la línea enemiga cruzando el río Ocoa, para luego al sonido del toque deretirada haitiana de cornetas y tambores, regresar, atacando por el flancoizquierdo enemigo de norte a sur, haciendo parecer que a las tropas nuestrasles habían llegado refuerzos, sembrando el pánico y la duda en la retaguardiadel ejército haitiano, precisamente en momentos en que en otra zona del teatrode guerra, tropas haitianas penetraban nuestras defensas cruzando el río.
De inmediato, dichas columnas retrocedieron por ordensuperior siendo aniquiladas por el ejército dominicano a puro machete, cuandoconfundidas y llenas de pánico retrocedían en desbandada camino a susposiciones anteriores de combate y cabe decir que la estrategia de Santana fueexitosa, pues el ejército haitiano fue desgastado y derrotado por las tropas almando del general Antonio Duvergé en la batalla de El Número.
Pese a su contundente victoria militar, Pedro Santana nooptó por una nueva postulación presidencial, recayendo la elección enBuenaventura Báez, ya que su triunfo en la batalla de Las Carreras trajo unapaz de más de seis años a la naciente República Dominicana aunque las tropashaitianas reaparecieron el 22 de diciembre de 1855 en Santomé y Cambronal, y el24 del mes siguiente en Sabana Larga y Jácuba, pero tras ser derrotadasnuevamente, jamás regresaron, al menos como fuerzas regulares del ejércitohaitiano.
Según apuntan muchos historiadores, con este triunfo elgeneral Pedro Santana se había consagrado como nuestra espada libertadora másdestacada, estratega vencedor de la Batalla de Las Carreras y muro decontención de otro intento de invasión haitiana, pero lamentablemente manchó laestela de gloria que le adornaba, descendiendo al averno más oscuro y profundo,cuando en adición a su traidor proceder anexionista, desterró al Padre de laPatria Juan Pablo Duarte y a toda su familia.
Además ordenó el fusilamiento de próceres como MaríaTrinidad Sánchez, su hermano Andrés, Francisco del Rosario Sánchez, AntonioDuvergé, los hermanos Puello, José Contreras y Cayetano Germosén.