PUERTO PLATA.- La reivindicación llegó cuatro años después y el equipo de República Dominicana se coronó campeón del III Clásico Mundial de Béisbol, al vencer 3-0 a Puerto Rico en la final logrando este galardón por primera vez en dicho evento deportivo donde participaron 16 países a nivel del mundo.
Con este triunfo los dominicanos demuestran una vez más que son una potencia en el beisbol, revalidando que son los patrones del Caribe al coronarse campeones del mundo en dicha disciplina que causa pasión desbordada en todo el país hasta el punto que los fanáticos y muchos jugadores utilizaron el plátano como amuleto para definir al equipo nacional como “Mangú Power”.
El partido final celebrado la noche lluviosa de ayer martes en el estadio AT&T Park en San Francisco, California, fue iniciado por el lanzador derecho Samuel Deduno quien estuvo dominante en el montículo al tirar cinco entradas en blanco, tolerando apenas dos indiscutibles y tres boletos, al tiempo que ponchó cinco para registrar su segunda victoria del torneo mientras que la ofensiva fue encabezada por Edwin Encarnación quien conectó un doble remolcador de José Reyes y Robinson Canó con dos carreras para que la República Dominicana derrotara 3-0 a Puerto Rico para salir invicto como el nuevo campeón del Clásico Mundial de Béisbol.
A Deduno lo relevaron Octavio Dotel, Pedro Strop, Santiago Casilla y Fernando Rodney (El Hombre de la Flecha), quien con su estilo característico entró en la novena entrada para conquistar su séptimo rescate, completando dos semanas de gloria para los quisqueyanos.Se recuerda que en el primer Clásico Mundial, la República Dominicana perdió ante Cuba en las semifinales en el 2006, luego en el 2009 se produjo la eliminación en la primera ronda que generó la vergüenza nacional al caer dos veces ante Holanda.
En esta edición, la meta que se trazó el dirigente Tony Peña y sus 28 peloteros, se cumplió a cabalidad, con una impresionante presentación de respeto, orgullo y patriotismo con una gran armonía y compromiso con la patria que fueron las filosofías usadas en el terreno de juego tras la conformación de este equipo bajo la tutela del gerente general Moisés Alou.
En el estadio AT&T Park hogar de los Gigantes de san Francisco se observaron cientos de dominicanos portando la bandera nacional, con plátanos, tambora y güiras en las manos mientras que figuras como el cantautor Juan Luis Guerra y el campeón olímpico de atletismo Félix (El Supermán) Sánchez también estuvieron presenciando en persona este partido final.
Canó MVP; relevo intransitable
Robinson Canó se llevó el premio de Jugador Más Valioso del Clásico Mundial de Béisbol, su tercero luego de sumar el de la primera y la segunda ronda al batear para 469 de promedio, dos jonrones, seis impulsadas y seis anotadas.Asimismo, una distinción especial recae también en el relevo ya que Fernando Rodney (El Hombre de la Flecha), quien salvó el partido más importante de los siete que logró en el Clásico, encabezó un relevo que fue impermeable en el último tramo del campeonato a lanzar un total de 21 entradas y un tercio sin permitir anotaciones fue la labor del relevo dominicano.
El equipo dominicano implanta una marca con 8-0, pero Rodney también se lleva otro con siete salvados en un Clásico y ocho en total, lo que lo deja líder de este departamento.
Puerto Plata celebra en el malecón y en los barrios
El triunfo del equipo nacional en el III Clásico Mundial de Béisbol fue celebrado con algarabía en esta ciudad de Puerto Plata donde en todos los sectores los fanáticos sacaron televisores para las esquinas para ver el partido entre República Dominicana y Puerto Rico, donde en cada jugada las emociones no se hicieron esperar.Asimismo, la abultada presencia de personas que disfrutaban de cada jugada ejecutada por la representación nacional fue notoria en los principales colmadones de la calle 16 de agosto, en los centros cerveceros, restaurantes y bares de la avenida Luis Ginebra, la estación gasolinera de las calles 12 de Julio con 27 de Febrero y ni hablar en las calles de los barrios.
Pero la máxima celebración tuvo lugar en el malecón donde a las 12:15 de anoche la puntilla al lado del fuerte colonial San Felipe fue abarrotada por fanáticos entre los que se encontraban muchas damas portaban la bandera nacional, plátanos y bebidas alcohólicas dentro de un frenesí de algarabía y contentura que luego se convirtió en una gigantesca caravana donde participaron decenas de vehículos que tocaban sus bocinas y elevaron el volumen de sus aparatos de música.