PUERTO PLATA.- El veterano baloncestista puertoplateño Al Horford ha escrito con letras doradas su dilatada y exitosa trayectoria como atleta profesional durante 19 temporadas en la NBA.

 

Esta temporada, Horford, quien es apodado “Big Al”, se convirtió en apenas el tercer jugador en toda la historia de la NBA en acumular 9,000 rebotes, 1,000 bloqueos y 1,000 tiros de tres puntos.

 

Dicho logro fue resaltado por su equipo, los Golden State Warriors, a través de sus redes sociales, destacando que Al Horford ingresó a un club exclusivo, uniéndose a Dirk Nowitzki y LeBron James.

 

El dominicano de 39 años es el primer centro en la historia de la NBA con más de 15 mil puntos (15,077), 9 mil rebotes (9,162), 3,500 asistencias (3,745), mil bloqueos (1,351) y mil triples anotados (1,050).

 

Asimismo, entre los logros obtenidos por Al Horford a lo largo de su carrera figuran cinco participaciones en el All-Star Game (Juego de Estrellas) y el campeonato de la NBA conquistado en 2024 cuando pertenecía a los Boston Celtics, franquicia con la que jugó siete de las últimas nueve temporadas.

 

Pudiera decirse que el momento más épico de la carrera de Horford fue cuando finalmente levantó el trofeo Larry O’Brien y se convirtió en el primer jugador de la República Dominicana en ganar un anillo de campeón en la NBA.

 

Al Horford, con 37 años y 357 días, anotó siete triples, convirtiéndose en el cuarto jugador de mayor edad en encestar cinco o más triples en un partido de playoffs de la competitiva liga del mejor baloncesto del mundo.

 

Desde sus inicios en San Felipe de Puerto Plata hasta convertirse en una estrella de la NBA, Horford es una leyenda viva que ha logrado adaptarse a los cambios de la liga, generando impacto en cada equipo en el que ha militado.

 

En tal sentido,  Basketball-Reference reseña que, debido a su gran calidad y talento, Horford integró el Equipo Ideal de la NBA 2010-11, el Equipo Ideal de Novatos 2007-08 y el Equipo Defensivo Ideal 2017-18.

 

No es un secreto para nadie que Horford posee una carrera que representa una lección de profesionalismo, inteligencia y perseverancia, cualidades que lo encaminan hacia la inmortalidad, ya que del Salón de la Fama del Baloncesto solo lo separa el tiempo reglamentario.